Bonsái

Bonsái: Dejarse llevar

Un chico bastante tirado se enamora de una chica bastante ‘emo’ y los dos deciden pasar bastante de la universidad embargados por la pasión que sienten. Ocho años después el chico está solo aunque de vez en cuando se acuesta con su vecina, una mujer con algo más de sangre en las venas. Nuestro indolente protagonista buscará impresionarla, pero sólo logrará recordar aquel romance de juventud.

 

Bonsái se disfraza de drama romántico para contarnos una historia tan insulsa como sus protagonistas. A la media hora de filme todo ha sido contado y no queda más que dar una y otra vuelta sobre los mismos argumentos hasta la saciedad. Como corto o mediometraje podría haber funcionado, sin embargo su hora y media se nos hace eterna y uno sale del cine sintiendo que ha perdido el tiempo.

 

Cristián Jiménez quería, a través de la novela de Alejandro Zambra, retratar la dejadez de la juventud chilena, que espera que la corriente los lleve a la siguiente situación de la vida y se niega a tomar decisiones complicadas. Y lo logra, vaya que sí, pero a base de provocar bostezos. El personaje que interpreta Diego Noguera me recuerda mucho al protagonista de Acné, la película uruguaya sobre un chaval judío cuyo mayor problema en la vida son sus granos y que con trece años se va de putas para no tener que enfrentarse a las chicas de su edad.

 

Gabriela Arancibia y Diego Noguera en Bonsái

 

Lo que me da rabia de esta película es que la idea no me desagrada, la música es muy buena y los actores hacen un buen trabajo en sus respectivos papeles, pero el guión tiene tantísima paja y da tal cantidad de círculos innecesarios que salimos del cine cansados de los libros, las plantas y Proust y su búsqueda del tiempo perdido. No sólo eso, ninguna de las tramas de la historia parece «resolverse». Julio (Noguera) escribe un libro, pero no sabemos qué termina haciendo con él, Blanca (Trinidad González) tan pronto gana peso en el argumento como se evapora del mismo, nada nos queda claro sobre la historia de Emilia (Natalia Galgani) de un tiempo a esta parte… Los pocos temas que podrían habernos enganchado son barridos fuera del guión.

 

Bonsái ganó en 2011 el Premio Fipresci a la Mejor Película en el Festival de La Habana. Uno no puede sino preguntarse por qué, qué vieron los jurados en esta película sosa y aburrida sobre personas que se dejan llevar.

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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