Tralas Luces

Tralas Luces: En Busca de la Felicidad

La directora gallega Sandra Sánchez nos trae su primer largometraje en forma de documental tras su paso por el Festival de San Sebastián, donde ha tenido una acogida bastante buena. La cinta, que comienza siendo una especie de reivindicación sobre un colectivo en vías de extinción (los feriantes) se termina convirtiendo en el hermoso, pero triste, retrato de Lourdes, una mujer gitana que carga sobre sus hombros con más responsabilidades de las que puede soportar.

 

Tralas Luces - La Familia

 

Lo universal de lo social:

 

En Tralas Luces Sánchez sigue, cámara en mano, a una familia de feriantes, propietarios de unos “Coches de Choque” por todo el norte de España, de feria en feria y aprovecha para conocerles mejor y poder retratar el modo de vida de este colectivo, semi-invisible e impersonalizado por quienes disfrutamos cada año de las atracciones en las fiestas de los pueblos. El “problema” es que cuanto más conoce a la familia, más sale a relucir la historia de Lourdes, una mujer de 34 años resignada a una vida que ya no la llena.

 

Es en el momento en que nos damos cuenta de que la protagonista es Lourdes cuando la cinta pasa de ser un retrato social a una historia universal de amor y desamor, frustración y esperanzas, con el trasfondo de la eterna búsqueda de la felicidad. En un momento dado Lourdes deja de ser “la feriante” y se convierte en tu madre o mi madre, en una mujer cercana que nos cuenta su historia desde la resignación: “La vida habría que vivirla dos veces, para no cometer los mismos errores

 

Tralas Luces

 

Sandra Sánchez. Tres aciertos y un error:

 

Como ya he comentado antes, este es el primer largometraje de Sandra Sánchez. El sabor de boca que deja es muy interesante, habrá que echarle un ojo a su próximo trabajo Matavenero, en proceso de rodaje. Sánchez ha tenido tres grandes aciertos y ha cometido un pequeño error en este documental, que ahora paso a comentar:

 

Por un lado (y para librarnos cuanto antes del aspecto negativo) las casi dos horas de filme resultan excesivas. Hay escenas e historias que no tienen ninguna utilidad y alargan innecesariamente la película, esto es especialmente grave dado el carácter tranquilo del documental, ya que termina haciendo que el espectador se aburra, al menos en ciertos tramos.

 

Por el otro se ha de aplaudir la maestría de Sánchez a la hora de acercarnos a los protagonistas de la historia, la directora logra que empaticemos con ellos casi desde el primer minuto (algo a lo que también contribuyen los propios gitanos con su naturalidad). Además, el trato de las escenas de viaje, así como el seguimiento silencioso a Arturo (el “abuelo adoptado”), le confieren al filme un carácter muy especial y nos muestran como con muy pocas palabras y unas cuantas imágenes se puede contar mucho. Por último, la música del filme, del argentino Acho Estol y de la que podéis escuchar una breve pieza en la página oficial del film, le da un toque más de sencillez al filme que es muy de agradecer.

 

En resumen:

 

Un muy recomendable estreno en el mundo de los largometrajes para Sandra Sánchez, Tralas Luces es una película con mil y una moralejas que aprender y muy pocos defectos que destacar.

 

Tralas Luces - Arturo

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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