Pocas editoriales publican libros ilustrados y de arte con tan buen gusto como Norma Editorial. Te puede interesar más o menos el tema o artista que toquen, pero irremediablemente quedas atrapada por sus páginas si cometes la osadía de abrir uno de sus volúmenes. Esto es lo que sucede precisamente con Arzak: El pequeño panteón Moebius, que ya solo con su presentación (encuadernación en tela con detalles dorados) despierta el interés de todo el mundo, conozca o no la obra de Moebius.
«Moebius dibuja a sueño abierto«
A través de sus 176 páginas el libro retrata la figura de Arzak (o Arzach, Harzak, Harzach…) tal como la vivió el mismo Jean Giraud a lo largo de los años; es decir, voluble, siempre cambiante, enigmático y sorprendente. El libro, a través de sus diferentes textos, tiene la habilidad de mostrarse vagamente críptico a la hora de definir y retratar a un personaje que siempre huyo precisamente de eso, de mostrar una imagen fija e inalterable. Según evolucionaba Moebius como artista, Arzak también crecía sin miedo al cambio y presentándose nuevo e inspirador.
Desde su concepción más o menos accidental, hasta los intentos por trasladarlo a otros medios (algunos con éxito y otros que siempre formarán parte de la Biblioteca de los Sueños de Morfeo) El pequeño panteón recoge la anárquica evolución de un personaje que, de impredecible, parecía estar vivo. Tan pronto tenía rasgos reptilianos, como una apariencia andrógina o era un tipo duro de marcados rasgos. Todo ello, en mayor o menor medida, queda recogido en las decenas de bocetos, ilustraciones y viñetas que inundan las páginas del libro.
Los textos tienen una utilidad contextualizadora y de acotación temática. Los dibujos van saltando entre décadas, desde los primeros diseños y bocetos, hasta las ilustraciones con técnicas digitales para diferentes exposiciones sobre su obra. Por este motivo son interesantes los apartados escritos, sobre todo si no conocemos nada acerca de Arzak y su extraordinaria vida. Son, por así decirlo, breves explicaciones que reafirman el valor de los dibujos que presentan, más que textos divulgativos. Como he mencionado, el mismo libro tiene la cualidad enigmática e inclasificable del personaje al que engalana, por lo que no es -tampoco es su propósito- un libro pensado para «conocer» a Moebius y Arzak, sino para charlar con ellos siguiendo sus códigos.

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