Explosión juvenil

Explosión juvenil #1: La juventud sin futuro

Explosión juvenilYa desde la misma portada el manga de Ken Sogen se propone subvertir nuestras ideas en torno a las historias ambientadas en el instituto, que en el caso del manga suelen tender a un costumbrismo de corte romántico o a la acción propia del shonen. El autor presenta a un protagonista, Maruo, con el que resulta complicado empatizar dadas sus delictivas aficiones. Y aunque intenta relativizar sus acciones y se escuda en la falta de suerte y autoestima, no cuela.

 

«¡Yo no me paso la vida de juerga!»

 

A esto le sumamos la también poca importancia que le da al motivo por el que detienen a su hermano en el último tercio del primer capítulo (circunstancia que sirve de detonante del «despertar» de Maruo), y nos queda un personaje y un entorno (empezando por Tabe, la chica que la portada) que pretendidamente buscan generar cierta incomodidad en los lectores en favor de una provocación que sirva como estímulo.

 

El lector se convierte en una suerte de voyeur de un mundo y unos personajes que se fustigan por sus comportamientos, pero que no hacen nada por cambiarlos, sino que se retroalimentan unos a otros en una espiral destructiva que expone sus límites. Y lo peor es que parecen incapaces de revertir sus situaciones amparados por inconsciencia que otorga la adolescencia.

 

Explosión juvenil

 

Sogen crea un contexto descreído y perverso cuyos personajes guardan reminiscencias a los protagónicos del Aronofsky de Réquiem por un sueño y los de la «nueva carne» de Cronenberg, personajes sin futuro, nihilistas por necesidad, que se refugian en los márgenes de la ética para sentirse vivos.

 

¿Aprenderán o terminarán por perderse por el camino? Esa es la cuestión que subyace leído el primer volumen. La actitud despreocupada de Maruo y su dependencia de los demás para actuar nos impelen a pensar en la primera opción; pero la ausencia de crítica o remordimientos que pulula por el entorno inclina la balanza por lo segundo. Sea como fuere, Sogen consigue lo más importante en el arranque de Explosión juvenil, que no es otra cosa que dejarnos enganchados y con ganas de conversar sobre la obra.

 

 

Deja un comentario:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *