Biblioteca Marvel: El Asombroso Spiderman

Biblioteca Marvel. El Asombroso Spiderman #16 (1969): La tablilla maldita

Biblioteca Marvel: El Asombroso SpidermanY el mcguffin se alargó unos cuantos capítulos más. Tras ser presentada en el tomo anterior como obsesión de Wilson Fisk, la misteriosa y preciada antigüedad que daría nombre a la llamada saga de la tablilla toma el protagonismo a lo largo de casi la totalidad del presente volumen, logrando que personajes de lo más variopintos se enfrenten o vean sus vidas en peligro por su culpa.

 

«¡Deseaba que me lo pidieras, Cabello de Plata!«

 

Quizás ese siempre fuera su secreto, el ser un imán para que aparecieran personajes en torno a ella. En la contraportada del tomo la propia Panini da buena cuenta de ellos: desde el Vengador a tiempo parcial Mercurio, al mafioso Cabello de Plata o el amienemigo del trepamuros el Doctor Connors y su alter ego el Lagarto. Estos y otros tantos se cruzarán con un Spidey que por momentos parece superado por la situación.

 

Stan Lee a los guiones era sádico con Peter como él solo. Tenía al pobre en un sinvivir con las preocupaciones de Spiderman, el irracional odio de Jonah Jameson, la obsesiva preocupación de tía May, las tiranteces con los «amigos» de la universidad y los recelos de Gwen ante sus continuas desapariciones. Y a pesar de todo Spidey sigue de una pieza. Cualquier otro habría acabado tan enloquecido como el Duende verde. Y con todo esto lidia en estas páginas.

 

¿Y la tablilla? Sí, por suerte los autores se dan cuenta que la cosa empieza a irse de madre y no estiran mucho más el chicle de lo que lo habían hecho, dando una respuesta al misterio en torno a la tablilla ancestral. La resolución… bueno, es fruto de la época. Hoy día seguramente nos costaría aceptar el argumento y su desenlace, pero en la locura de aquellos años, con los personajes todavía buscando el equilibrio entre sus orígenes pulp y temáticas y enfoques que apelaran no solo a la chavalada sino a un público más adulto, casi todo valía y casi todo funcionaba.

 

Entre medias, como ya hicieran en el tomo anterior, Lee junto al equipo de dibujantes formado por John Romita, John Buscema y Jim Mooney seguía aderezando las aventuras del trepamuros con el ambiente que respiraba la sociedad norteamericana por aquellas fechas, con la lucha racial encabezada por los Robertson (uno con el fuego de la juventud y el otro con la sabiduría que dan los años) a la cabeza.

 

Ese constante contacto con la realidad fue siempre una de las claves del éxito de Spiderman. Un contacto que, por desgracia, se ha perdido en los últimos años. Y no es un detalle menor, porque siempre fue uno de los aspectos más característicos de la colección, porque -al igual que con la Patrulla-X- permitía a Peter tener un pie anclado en la realidad. Ya no solo sus problemas eran reales, sino que también lo era el mundo que le rodeaba.

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