Salaryman Z #4

Salaryman Z #4-5: Juego de tornos

Salaryman Z #4«Ahora ya es inútil que os acerquéis, chicos«

 

Reconozco, y no me despeino, que me acerqué a este manga por lo loco del título y porque, teniendo una segunda vida (cada día más absorbente) dentro del mundo corporativo, creí que iba a pillar muchas de las coñas que pulularan alrededor de este manga. Pues bien, se cumplen ya los cinco tomos del Salaryman Z de Number 8 y Ten Ishida y lo loco del título ha dado paso a una trama que evoluciona y hace crecer a sus personajes de maneras insospechadas mientras que sus autores me demuestran lo lejos que estamos en occidente de las maneras en que la gente vive con y para sus empresas en Japón. Y no me refiero a pirados como Maeyamada, sino a la miríada de personajes normales y anodinos que pueblan este cómic y que dotan de alma, comedia y drama a este aparente sinsentido que edita Panini.

 

Tras los diferentes resultados de las estrategias para la mudanza llevadas a cabo por Kiritani y Maeyamada es éste primero quien focaliza el protagonismo casi al cien por cien en estos dos volúmenes (no soltaré el spoiler de por qué Maeyamada no está para disputarle el poder, ¡leeros el cómic!) y, bajo su mando, comenzamos a vislumbrar una metamorfosis en la empresa para, tal y como hace él mismo, adaptarse constantemente a lo cambiante de su terrible situación. Sin embargo, puede que estos cambios le cuesten tanto a la empresa como al propio directivo su propia alma, por lo que en estas dos entregas asistimos a una escalada interminable de tensión que desemboca en uno de los actos más terribles hasta el momento en este manga: la resolución de la trama de los yakuza, con las consecuencias que ella trae para la convivencia en general y para algunos personajes en particular.

 

«Es que esos tíos no me pagan la nómina ni me dan de comer, así que no me dan ningún miedo«

 

Que Kiritani necesita un contrapeso es algo que no sólo nosotros tenemos claro, sino que es deliberado y forzado por el propio autor, para mostrarnos que el pragmatismo extremo de este personaje es capaz de llevarse por delante hasta el menos común de los sentidos. Y, sin embargo en un momento de crisis como el que viven nuestros personajes, un líder como él se alza por méritos propios por encima de sus compañeros, convirtiéndose en un peligroso referente al que seguir casi de manera religiosa, sin cuestionar sus decisiones, por polémicas que éstas puedan parecer a primera vista.

 

Salaryman Z #4

Salaryman Z #4

 

Me temo (y en el fondo deseo y espero) que le espera un nuevo giro interesante a esta historia y que, a partir de ahí, va a comenzar una verdadera guerra por el corazón y el alma de los trabajadores y la propia empresa para la que trabajan: Takefuku. Me quedo, sin embargo, con el adorable y valiente Imaike, que no les teme a los matones porque su salario no depende de ellos. Es para comérselo… o dárselo de comer a los zombies.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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