Algo prestado: Para los muy fans de las comedias románticas

Las comedias románticas son como las películas de terror, con poco se contenta a los fans. Solo hacen falta una chica enamoradiza (aunque ella diga que no lo es), un obstáculo en forma de amiga, novia o trabajo, el chico causante de todos los males de amores de la protagonista (y de los que generalmente no se da cuenta hasta el final) y un amigo/amiga confidente que pone la nota cómica. Apostar por una comedia romántica es apostar sobre seguro, más si el director/productor de turno decide no salirse de las reglas preestablecidas.


En estas nos encontramos con Algo prestado, historia en la que Rachel (Ginnifer Goodwin / la chica) está ayudando a su amiga Darcy (Kate Hudson / el obstáculo) con los preparativos de su boda. El problema está en que tras una fiesta, Rachel acaba acostándose con el novio de Darcy (Colin Egglesfield / el chico) y todo se complica, así que ha de acudir a Ethan (John Krasinski / el amigo confidente) para que la ayude a poner en orden sus sentimientos.

Diez minutos y ya están todas las cartas sobre la mesa. A partir de ese momento todo depende de la chispa del guión y del carisma de los personajes. En Algo prestado, ni una cosa ni la otra.

Su planteamiento es de manual (¡bien por los fans!), desarrollo, situaciones, happy ending… pero no ofrece ningún aliciente. Ni siquiera los diálogos tienen fuerza. Una comedia tiene que hacer reír y si no fuera por las intervenciones de John Krasinski (Jim en la versión americana de The Office) no habría ni una oportunidad de soltar una carcajada. Bien porque los chistes no tengan gracia, bien porque los personajes sean muy sosos, lo cierto es que la sensación final es de un coloquial «ni fu ni fa».

Porque muchas veces una historia correcta gana en interés por el buen hacer de su protagonista, pero este no es el caso de Ginnifer Goodwin, no tiene lo necesario para mantener ella sola una película, le falta presencia en pantalla. Ginnifer es la perfecta amiga: simpática, leal y en un segundo plano. En Algo prestado hace de amiga sí, pero en un rol protagonista y le falta carisma para serlo.

Es una cuestión de sensaciones. Para dejar esta idea lo más clara posible un ejemplo recurrente es el de Paul Giamatti. Nadie duda de su capacidad como actor, como tampoco nade discute que donde más ha lucido (salvo en contadas ocasiones como en American Splendor) ha sido en roles secundarios (no hay más que recordarle en Cinderella Man, por la que fue nominado al Oscar). Con Ginnifer pasa más o menos lo mismo, le queda grande el papel.

Como apuntaba al principio Algo prestado es una comedia que contenta a casi todos los fans del género, ofrece lo que estos esperan, pero para el resto del público no deja de ser otra más, para bien y para mal.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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