Como perros y gatos. La revancha de Kitty Galore: No recomendada para mayores de nueve años

TitularUno de los acontecimientos propios del verano es la aparición de algunos estrenos destacables dirigidos al público familiar. Después de la maravilla de Toy Story 3, en agosto recibimos a los protagonistas caninos y felinos de Perros y Gatos, la venganza de Kitty Galore.

Después de que su primera entrega (2001) tuviera una gran acogida entre los más pequeños de la casa, Warner Bros. y Village Roadshow nos presentan la segunda parte de la eterna lucha existente entre perros y gatos, pero esta vez unidos por un enemigo común: una gata Sphynx (feísima, por cierto) que pretende dominar el mundo humano destruyendo primero a sus fieles compañeros, los perros.

Dicho esto, y a no ser que los que leáis esta crítica tengáis entre 5 – 9 años, es posible que vuestro nivel de atracción hacia el film sea nulo. Pues haced caso a vuestro instinto. El film de Peyton Brad recoge todas las fórmulas aprobadas universalmente para agradar al público familiar, en definitiva a los niños, y está plagada de tópicos de este tipo de cine, entre ellos algunos guiños que hacen referencia a otras películas de adultos para que éstos, los pobres, no se duerman en la sala.

TitularCómo no, además de los ingredientes perfectos para los niños como acción (pero sin sangre, claro), efectos especiales, humor, compañerismo… no podía faltar en esta mezcla la magia del 3D, para que los más pequeños disfruten de la espectacularidad de las tres dimensiones mientras su madre les sujeta las gafas, que se caen cada 5 segundos porque les quedan grandes. Como siempre, todo ventajas.

Lo que es innegable es el éxito de las historias sobre mascotas que han sido tan explotadas en películas para toda familia (Lassie, K-19, Chihuahua en Beverly Hills, Underdog o Bolt) y que el género de espionaje (como este caso, más cercano a la saga James Bond), resulta amigable para los más pequeños (G-Force, Spy Kids). Dos aspectos que el director ha sabido aprovechar al máximo, otorgando a la cinta un ritmo rápido para que no se note el desgaste de esta segunda parte (un gesto que esta servidora le agradece profundamente). Si nos guiamos por los casos predecesores, todo apunta a que hará una taquilla más que respetable; dato que da que pensar a los que algún día queremos formar parte de este bonito negocio y que vemos películas como ésta, que tiene un presupuesto que algunos nunca llegaremos a alcanzar, 85 millones de dólares… en fin…

En definitiva, no es una buena película, pero sí podemos sacar algunos aspectos positivos para los más peques: espectaculares efectos especiales, animales reconocibles y realizados con mucha calidad con rasgos de personalidad propios de seres humanos, sin gran dosis de moralina, de corta duración y ¿en 3D?, bueno, es mejor dejar que los peques opinen.

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