Larry Crowne

Larry Crowne: Satanases de la scooter

Inocua.

 

Esa es la primera palabra que viene a la cabeza cuando uno piensa en el segundo trabajo de Tom Hanks como director, guionista y, ya puestos, actor principal. Porque Larry Crowne no divierte, no enoja, no emociona ni acongoja. Larry Crowne consigue que uno salga del cine tal y como entró, exactamente igual.

 

Larry Crowne - Tom Hanks en su scooter

 

 

Quince años y escaso ritmo:

 

Tres lustros han pasado desde la última vez que Tom Hanks se puso a los mandos de un largometraje. Se trataba de la entretenida The Wonders (That Thing You Do! en inglés), nominada a los Oscars y a los Globos de Oro por su excelente banda sonora. Cabría esperar que durante todo este tiempo Hanks hubiera aprendido de los errores que cometió en ese primer film para ofrecer un producto más completo, y es que, a nivel de productor, el actor no ha tenido un respiro (Mamma Mia! Donde Viven los Monstruos…) Pero nada más lejos de la realidad, Hanks se alía en esta película con Nia Vardalos (con la que coincidió en el rodaje de Mi Gran Boda Griega) para crear un guión que potencia los fallos de su primer filme, pero sin contar con el ritmo ágil de éste para darles menos importancia.

 

Es esta falta de agilidad, la placidez con la que transcurre la trama, el mayor error de Larry Crowne. Expliquémoslo mejor: La cinta mezcla tres géneros y en por lo menos dos de ellos el ritmo está equivocado. Para el drama (un hombre de mediana edad que lo pierde todo y una profesora que ve desmoronarse su matrimonio) la cinta es tan lenta que el espectador tiene tiempo de sobra para encajar cada vicisitud de los personajes sin pena ni gloria. Para la comedia pasa lo mismo: Una comedia necesita cierto ritmo para poder hacer reír, Larry Crowne arranca apenas una o dos leves sonrisas porque las (poquísimas) bromas se ven venir desde muy lejos. La parte romántica, sin embargo, encaja bien hasta el minuto 80, pero tiene un desenlace tan apresurado (quince minutos y gracias) que resulta chocante. Curiosamente esto mismo le pasaba al desenlace de The Wonders, es decir, Tom Hanks no ha aprendido en quince años a cerrar historias.

 

Una historia muy de esta época:

 

La historia de Larry Crowne nos habla de un hombre de mediana edad que pierde su trabajo por no poseer un título universitario, nos habla de jóvenes que le sacan la lengua a las convenciones impuestas y de (atención a esto) internet como un muro contra la comunicación. Temas todos ellos que sirven para enmarcar a esta película en una época muy concreta, la nuestra. Pero contados de tal manera que desde un primer momento el espectador joven nota que la cinta no va dirigida a él o a ella, sino a un público más cercano a la cincuentena. Las partes de los jóvenes moteros (de scooter) son explicadas de una manera casi pedagógica mientras que las de los ‘adultos’ apuntan más a la experiencia personal.

 

 

Julia Roberts en Larry Crowne

 

 

Un casting de personajes nuevos y viejos:

 

Hanks decide recurrir para esta película a la reina de las comedias románticas. La simpática y expresiva Julia Roberts, quien cumple de maravilla con su papel de mujer desengañada por el matrimonio y por la educación. Su personaje vive en una auténtica olla a presión cuya explosión se ve venir y que la actriz norteamericana borda con su interpretación. El propio Hanks tira de carisma para que el espectador sienta cariño hacia Larry y termina creando un personaje entrañable al que es imposible desearle ningún mal, como si la película fuera, salvando las distancias, esa continuación de Forrest Gump que nunca llegó a poder realizarse.

 

Por otra parte, para esta película el director ha recuperado sus apuntes de antaño y su vieja libreta de contactos, lo cual representa tantos aciertos como errores. Hanks vuelve a contar con Holmes Osborne, quien fuera padre estricto en The Wonders se convierte ahora en un ¿decano? marchoso y enrollado, una especie de ángel de la guardia que pone al personaje protagonista en el camino de su felicidad… Y ahí enlazo con el otro personaje recuperado de las notas de Hanks y que representa un problema más que una ayuda: Lamar (Cedric the Entertainer) no es más que una extensión de Lamarr, el botones de The Wonders y cuya función es idéntica a la de Osborne, encaminar al protagonista. La diferencia con Osborne es que, si Lamarr constituía un contratiempo en The Wonders, Lamar vuelve a caer en el mismo error en Larry Crowne. Ambos personajes son creados también para ofrecer algo de humor y ambos fracasan estrepitosamente, el personaje de Cedric, de hecho, parece sacado de una mala sitcom ochentera.

 

 

Cedric the Entertainer y Taraji P. Henson en Larry Crowne

 

 

En resumen:

 

Larry Crowne se trata de una película increíblemente sosa que puede entretener durante hora y media a quien se sienta identificado con sus protagonistas, pero que aburrirá notablemente al resto. Tom Hanks sabe dónde quiere llegar, pero no alcanza a encontrar el camino.

 

 

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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