Las ventajas de ser un marginado

Las ventajas de ser un marginado: Otro ‘Guardián entre el centeno’

La MTV nació con una vocación comercial sin ambages, pero al menos en sus inicios tenía claro hacia donde se dirigía (el ámbito musical juvenil). Con el paso de los años fue ampliando mercado y así dio lugar a la creación de una línea de libros para jóvenes, MTV Books. Lo que cabría esperar de una marca que ha devenido en realitys descerebrados podría ser una mezcolanza de toda la basura pop que ha vendido sin cesar, combinada con algunas palabras superfluas que hiciesen sentir a los púberes que los libros consumidos eran cultura sana a la que rendirse. En 1999, sin embargo, se publicó The Perks Of Being A Wallflower, retrato disonante de la adolescencia que no dejaba de lado las experiencias sexuales, las drogas o las fiestas sin límites. La novela creó culto y su autor, Stephen Chbosky, se ganó cierta fama.

 

Las ventajas de ser un marginado

 

Doce años más tarde, quien sabe si por falta de imaginación, proyectos o por deseo personal, nos entrega la versión cinematográfica de su obra por antonomasia. Titulada de la misma manera que la novela, Las ventajas de ser un marginado cuenta la historia en el tono exacto usado en el papel para narrarnos con amarga y melancólica visión los sinsabores de la adolescencia. Sin alejarse del humor ni la realidad, pinta un estupendo contexto en el cual todo espectador podrá verse reflejado. No ocurren aquí experiencias sobredimensionadas para darle mayor fulgor a la dramaturgia, simplemente nos encontramos con vivencias cotidianas cuando se es un don nadie en el instituto, cuando la única manera de encontrar amigos es juntarte a los «raros», porque aunque intentes cambiar tu sino y ser alguien distinto, uno es quien es y se encuentra a sí mismo con los golpes de la vida, y más en la adolescencia.

 

El personaje principal de la novela, que funciona perfectamente como protagonista en la película, es un novato en el instituto con un rico mundo interior (quizá lo más inverosímil del relato, dados los tiempos que corren) que intenta escapar de algunos problemas psicológicos (con poca explicación en el largometraje, de manera muy acertada, pues tan bien escrito está su paso por el instituto que el pasado poco importa) transcribiendo lo que pasa por su cabeza en un diario.

 

Las ventajas de ser un marginado

 

Para interpretar a este magnífico personaje se ha elegido a Logan Lerman, un chico con tablas en el mundo de la actuación que dota a Charlie de verdad y experiencia, más de la debida para un novato, pese a ser una gran actuación. Secundado a Charlie aparecen dos jóvenes estudiantes de último año, que por una cuestión u otra se han visto apartados de la fama y acogen bajo su manto al marginal joven. Él, un carismático repetidor que bajo su aura alternativa esconde secretos que le han llevado al ostracismo está bien escrito pero llevado demasiado al extremo por su intérprete, un Ezra Miller interesante pero pasadísimo de rosca con tanta gesticulación. Ella, una chica otrora popular, perfectamente dibujada por Chbosky como una de esas niñas que son seducidas por universitarios al fantasear con ser mayores, y aquí encarna, superando expectativas, la generalmente sosa Emma Watson. Del resto del reparto es digno descatar a Paul Rudd, alejado aquí de su habitual vis cómica, para dar vida a un amigable profesor que introduce al protagonista en el mundo de la literatura, no será el mejor actor del mundo, pero yo habría querido un profesor como él.

 

Un precioso cantos a los años de la adolescencia, que tomando referentes literarios obvios y algunos clichés independientes crea una ficción juvenil como pocas se han visto en años.

 

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