Kon-Tiki

Kon-Tiki: Una odisea documentada

La de Kon-Tiki es una de esas historias de superación que reflejan lo poderosa que puede ser la voluntad y como un solo hombre puede cambiar la historia aunque para ello tenga que hacer enormes sacrificios personales y luchar contra una mayoría estrecha de miras. Kon-Tiki además es un relato basado en hechos reales, una odisea mucho más impresionante que lo que podría mostrarse en la gran pantalla.

 

Pål Sverre Hagen en Kon-Tiki

 

La película narra la historia de Thor Heyerdahl, antropólogo y aventurero, y el viaje en balsa que hizo con otros cinco compañeros desde Perú hasta la Polinesia para demostrar que dichas islas no fueron colonizadas por antiguos pueblos asiáticos, sino por civilizaciones precolombinas provenientes de tierras sudamericanas. Para ello, los cineastas Joachim Rønning y Espen Sandberg (cuyo trabajo en este film les ha valido fichar para la quinta entrega de Piratas del Caribe) siguen una estructura similar a la que vimos por ejemplo en La vida de Pi. El primer tercio de la cinta transita entre el tiempo que Thor vivió en Polinesia para contarnos como concibió su teoría y el tiempo que pasó, diez años después, en EEUU buscando apoyos para llevar adelante su empresa. Toda esta parte sirve para conocer a los personajes y, lejos de resultar tediosa o caer en el biopic ramplón, la edición dota de un ritmo al discurso que hace muy atractivo para el espectador más acostumbrado a los blockbusters frenéticos.

 

Es cuando los protagonistas están en alta mar y se enfrentan a toda clase de adversidades cuando los realizadores demuestran de lo que son capaces (lejos queda ya aquella olvidable carta de presentación que supuso Bandidas [2006]). El film despliega todo su potencial visual y la trama se centra en los diferentes conflictos a los que se ven abocados los personajes al estar en una situación de completo aislamiento del mundo.

 

Kon-Tiki supone, además, un ejercicio de metacine en cuanto a que la película recrea unos hechos que el propio Thor Heyerdahl y su equipo filmaron en 1947 y convirtieron en un documental que se llevaría el Oscar tres años después. La película, pues, sirve no solo para dar a conocer al gran público y hacer justicia a uno de los grandes aventureros del siglo XX, sino que sirve de estímulo para acercarse a una obra de gran valor histórico.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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