Lo contrario al amor

Lo contrario al amor: Buenas y comerciales intenciones

Lo contrario al amor es el esperado debut de Vicente Villanueva en el complejo mundo del largometraje. Tras ganarse el reconocimiento como cortometrajista con trabajos como Heterosexuales y casados, El futuro está en el porno o Mariquita con perro, el cineasta valenciano ha visto que ya era el momento de dar el salto.

 

Sus cortos siempre se han caracterizado por tener un humor muy mordaz, tener mucho diálogo (sus personajes no paran de hablar y hablar), contarse en primera persona, con cierta tendencia a tratarlos como realitys, centrarse en temas muy costumbristas y contar con una peculiar fauna de poligoneros como protagonistas… en definitiva, una auténtica radiografía esperpéntica de la España actual. Y aunque Lo contrario al amor se vaya por unos derroteros más comerciales y no deje de ser una comedia romántica, muchos de los elementos de sus anteriores trabajos se perciben en esta primera película. Por otra parte, no podría ser de otra forma, pues el germen de ésta se encuentra en uno de sus cortos: Heterosexuales y casados.

 

Hugo Silva y Adriana Ugarte

 

Pero, como decimos, Lo contrario al amor es una propuesta más comercial, por lo que ha tenido que hacer concesiones en favor de lograr un producto atractivo (a priori) para atraer a un público más amplio. Así, si en la trama principal nos encontramos con la típica historia de amor (y desamor) de la pareja protagonista; en las dos subtramas que nos presenta es donde explota su estilo como autor. Por un lado, la de la hermana de la protagonista (es una suerte de evolución de lo narrado en su Reina y mendiga), y por otro, la de los bomberos amigos del chico (el concepto planteado en Heterosexuales y casados va un paso más allá).

 

Es una lástima que su personal estilo no pase de las subtramas citadas y no llegue a tener la presencia suficiente en la historia principal. A cambio, nos vende un relato romántico que cumple con todos los cánones del género (aunque pretenda jugar a darles la vuelta) y que, de todas formas, son bien recibidos. Al menos para aquellos romanticones empedernidos en busca de la próxima película a la que lanzarse para dejar volar su imaginación.

 

El discurso de Lo contrario al amor quiere cuestionarse hasta qué punto han cambiado las parejas hoy en día, si realmente somos capaces de amar aceptando las virtudes y defectos de nuestra pareja desde una mirada un tanto cínica, pero no puede evitar caer en los convencionalismos y… ya nos podemos imaginar lo que sucede.

 

La carta que, sin embargo, utiliza con gran acierto Vicente es la de su reparto. Ya no por su excelente dirección de actores, que la tiene, sino por el ojo que ha tenido con las elecciones protagonistas. Contar con caras televisivas sirve como un excelente reclamo entre el público pero al mismo tiempo levanta el recelo de la crítica. Ahora bien, superados esos posibles prejuicios es imposible no quedar encandilado con Adriana Ugarte (habituada a proyectos mucho más dramáticos) o con Hugo Silva, que se siente muy cómodo en su papel. Álex Barahona, Luis Callejo, Marta Hazas, Rubén Sanz… son algunos de los actores que triunfan en TV y que completan un más que correcto reparto que parece reivindicar que los buenos actores no se encuentran únicamente en el cine.

 

Lo contrario al amor es una propuesta que puede despertar muchas simpatías entre el público pero que no ha dejado ver en su plenitud el estilo de un cineasta que, con una buena oportunidad, puede dar mucho que hablar.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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