Mientras duermes

Mientras duermes: Cuidado con el portero

Mientras duermes es, sin duda, la mejor película de Balagueró hasta la fecha. Y esta afirmación no admite ningún tipo de discusión. Ha hecho falta que el director catalán dejara el terror a un lado atreviéndose a explorar otros géneros y dejando las labores de escritura a un lado para poder dar lo mejor de sí mismo. Con Jaume explotando el aspecto visual (su gran fuerte) y Alberto Marini (colaborador habitual) firmando el libreto en solitario, nos encontramos ante un thriller oscuro y perverso que resulta incómodo y no es nada complaciente con el espectador.

 

Estamos ante una película incómoda en cuanto a que la historia siempre está contada desde el punto de vista de César (Luis Tosar), el malvado portero. Es un hombre malo; porque sí, no necesita una motivación para ello. Disfruta haciendo el mal y nos hace testigos de sus fechorías. En cualquier otra circunstancia sería un personaje odioso, al que desearíamos ver caer; pero Balagueró consigue el más difícil todavía, que lleguemos a sufrir con él y nos odiemos a nosotros mismos por haber mascullado palabras de aliento hacia su personaje cuando no las merecía.

 

Marta Etura

 

Aquí la labor de Tosar vuelve a ser inconmensurable y suma uno más a su lista de personajes inolvidables: Malamadre, Costa, Antonio, Spleen… Poco se puede decir ya de un actor que tiene tres Goyas en su haber y otras dos nominaciones.

 

Mientras duermes supone una ruptura completa en la filmografía de Jaume Balagueró, y esto es algo que se aprecia muy bien en el trabajo de fotografía. Junto a Pablo Rosso (director de fotografía) ha optado por crear escenas muy lumínicas, huye de las atmósferas oscuras y recargadas que solían ser habituales en sus anteriores trabajos. Esto le da a la cinta un aspecto de cotidianeidad que la hace mucho más inquietante.

 

La nota predominante es la sencillez. El cineasta evita cualquier tipo de artificio y va al grano en cada momento. Tiene muy claro que quiere contar y como debe hacerlo para que la intensidad vaya aumentando hasta unos niveles capaces de dejarnos sin aliento. Cuando pensamos que no va a ser capaz de hacer algo, lo hace. Balagueró no se permite ninguna concesión, la historia no se las pide y César se las impide.

 

Nunca volveremos a ver a los porteros de la misma forma.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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