Luna de plata sobre Providence

Luna de plata sobre Providence: Un western «fantástico»

Luna de plata sobre ProvidenceCon Luna de plata sobre Providence Éric Hérenguel llega dispuesto a jugar con las expectativas del lector con el objetivo de sorprenderle en cada página. Un pequeño y aislado pueblo, una misteriosa muerte coincidente con la llegada de varios forasteros y unos lugareños que parecen guardar muchos y sombríos secretos.

 

Éric Hérenguel nos plantea un interesante relato de corte fantástico narrado en clave de western. El autor demuestra conocer profundamente este género eminentemente cinematográfico y explota sus códigos para adecuarlos a la historia que nos quiere presentar. Los arquetipos y elementos canónicos del western son reconocibles desde el primer momento, pero situados en un contexto en el cual el terror y el fantástico son una realidad con la que han de lidiar los protagonistas, adquieren diferentes matices y son más proclives a ser subvertidos, como bien ejemplifica el personaje de Cathy Gatling, alejada del tradicional rol secundario de damisela en apuros para acercarse más al del héroe (heroína en este caso) independiente y solitario tan característico del género.

 

Esta hibridación de géneros, cuando se hace con conocimiento (y criterio) da pie a historias con universos muy ricos (como pudimos comprobar no hace mucho en Bandera Negra, también editada por Yermo), aunque dar con el tono adecuado puede ser un problema. En este sentido Luna de plata sobre Providence arranca generando dudas, puesto que no logra sacar provecho a los elementos de suspensa. Presenta una amenaza y en lugar de jugar con ella para generar una angustia en el lector hacia lo desconocido, le revela en seguida de qué se trata (guardándose el misterio para los protagonistas de la ficción), tirando por lo visual y explícito antes que por la sugestión.

 

Luna de plata sobre Providence

 

Sin embargo, a medida que avanza la historia y nos sumergimos en ella esta impresión inicial de desorientación se va diluyendo y los giros argumentales que nos tiene reservados Éric Hérenguel se muestran de lo más efectivos, revelando que lo visto/leído en la primera parte de la obra no era sino la superficie de unos conceptos mucho más poderosos. Por ello, es conveniente no dar nada por sentado y ser pacientes para conseguir nuestra recompensa y disfrutar plenamente de esta aventura.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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