Detrás de las paredes

Detrás de las paredes: Un bote a la deriva

Detrás de las paredes no es una película de terror. Es conveniente dejarlo claro desde el principio para no llevarnos a engaños ante lo último de Jim Sheridan. El afamado director nos trae, esta vez, un relato sobre un hombre que deja su trabajo para pasar más tiempo con su mujer e hijas en su nueva casa y convertirse en novelista. Lo que ninguno de ellos sabe es que en dicha vivienda se cometieron unos terribles asesinatos. Y aquí acaba el terror.

 

Lo que de verdad nos propone Sheridan es un drama familiar, [posible SPOILER para los más avispados] una historia sobre la superación de una terrible pérdida y la culpa, muy al estilo de lo que nos contó Scorsese en Shutter Island [fin del SPOILER], mezclado torpemente con el thriller.

 

Dream House - Daniel Craig and Rachel Weisz

 

Y lo hace torpemente porque los giros que llevan a Detrás de las paredes de un lado a otro son muy abruptos, rompiendo el tono y las intenciones que parece perseguir. Durante su primer acto, la película funciona a la perfección: los personajes son muy atractivos (el trabajo de sus tres protagonistas es muy meritorio) y el interés de la trama va aumentando de forma ininterrumpida. Al menos hasta que llega un predecible y temprano, aunque efectivo giro, que dota de un sentido distinto a lo que vemos en pantalla.

 

A partir de este momento y a pesar del carisma que despiertan los Craig, Watts y Weisz, Detrás de las paredes actúa como un bote a la deriva. Pierde el rumbo y toma cada desvío que se apunta mínimamente, tornándose en un título confuso porque no sabe que es lo que quiere contar: ¿un thriller? ¿un cuento de fantasmas? ¿un drama? ¿un romance fantástico?… y, sobre todo, facilón y rocambolesco. Con otro director y otros actores sería carne de telefilme.

 

Sin embargo, si hay algo que hay que reconocerle a la película es lo bien que maneja los tiempos. Resulta casi imposible aburrirse con ella y, a pesar de mostrarse como un libro abierto en cuanto a «sorpresas» se refiere, su hora y media de duración se hace bastante amena.

 

¿Y cómo es posible que un director nominado al Oscar en dos ocasiones pueda vislumbrar un título como este? La improvisación y el control de la productora.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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