Janis

Janis: Otro mito merecedor de su homenaje


2015 ha dejado un triángulo en el cine de los aciagos miembros del Club de los 27. Parece necesario revisar y apuntar que las grandes estrellas admiradas eran personas con serios problemas en su vida, amén de los escarceos con las drogas. Amy llegó, también fue el turno de Kurt Cobain, y ahora es el turno de una de las fundadoras, esa texana llamada Janis. El título original (Janis: Little girl blue) ya descubre pistas sobre cómo era aquella chica de Texas con voz desgarrada. Mediante testimonios de su familia, de amigos, fotos y entrevistas que ofreció en televisión. En este caso, Amy Berg no profundiza y no saca demasiada intimidad. Tampoco transgrede las líneas del documental pero dado la fuerza de su protagonista, llega al público por completo aunque se tenga poca ambición de pretenderlo.

 

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Una chica del montón, tremendamente insegura, poco agraciada, vulnerable desde la infancia. Sus cartas con la voz en off leídas por Cat Power emanan humanidad y conmoción a raudales. Joplin fue una persona dependiente, tanto de las personas como de las drogas. Mediante el repaso de su vida con fotos, momentos en programas de televisión, imágenes de archivo y conciertos, la personalidad de Janis traspasa la pantalla, una persona con la autoestima muy baja que apenas pudo recuperarse de las decepciones que sufrió en su corta vida. Ni la heroína la pudo ayudar a sobrellevar esos bajones, por mucho fular de colores que se colocara en la cabeza o por numerosas salas donde colocaba el cartel de aforo completo. Sus inicios la marcaron dada su inseguridad, y el entorno de esa conservadora familia no debió ayudar a la autoestima de la joven. Indecisiones que la acompañaron toda su vida en sus relaciones amorosas.

 

Como en las anteriores ocasiones, el material de archivo ayuda a que el alma de la cantante nos llegue más a fondo. Cartas, testimonios de familiares y amigos, que permiten que llegue la personalidad de esta chica adelantada a su tiempo. Otra eminencia de la música cuyo camino concluyó en la maldita parada de los 27 años, debido a los excesos, claro. Y así, la chica rolliza y poco agraciada tornaba a mito. Pero al igual que las demás revisiones de cantantes (en la que también hay espacio para los nacionales como Antonio Vega), no se recrea en el morbo ni en la mera información de reportaje televisivo. El documental se queda en la revisión justa.

 

Sólo ella podía personificar a Little girl blue, y Amy Berg descubre a la persona que se esconde tras el apesadumbrado y tierno título. La reina del blues bien merecía una gran rememoración, al igual que el padre del grunge o la madrina del soul de este siglo.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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