Justin Bieber, never say never: Sólo apta para fanáticas

Las admiradoras (y admiradores, por supuesto, aunque me da a mí que serán pocos los seguidores de género masculino) de Justin Bieber podrán deleitarse en la gran pantalla con este documental sobre la vida de su ídolo adolescente.

Compuesto por vídeos caseros y de Youtube de cuando Justin era un niño pequeño, así como de grabaciones de sus conciertos y tomas de detrás del escenario, se nos presenta esta breve biografía (teniendo su protagonista 16 años tampoco es que dé mucho de sí) centrada en las ¿calamidades? que tuvo que pasar la ahora súper estrella canadiense para llegar a donde está. Además, en 3D. El cual tiene poco acto de presencia ya que queda prácticamente relegado a las apariciones de Justin encima del escenario.

 

Justin Bieber

Sinceramente, creo que el lanzamiento de este documental a la gran pantalla carece de interés para toda aquella persona que no se considere fan del cantante. Aún así, se deja ver. El montaje entre los vídeos de Justin y el de sus familiares y amigos, así como los de sus conciertos, sus alocadas fans y sus productores y representantes, hace que su visionado resulte atractivo. Además, hay más de una escena (las groupies se llevan la palma) graciosa que te hace más amena la hora y cuarenta y cinco minutos de duración.

La banda sonora, obviamente, está compuesta por canciones del artista (Baby, Love me, One less lonely girl…).

En cuanto a las apariciones a destacar dentro del documental (ya que no puede hablarse de actuaciones ni interpretaciones) nombrar a otros famosos del mundo de la música como Usher, Miley Cirus (Hanna Montana) y Ludacris.

En resumidas cuentas, Never Say Never no es sino una forma más de recaudar dinero acosta de las fans adolescentes que, si son capaces de pagar 40 euros (de media) por verle en concierto, sin duda pagarán por una entrada de cine para disfrutar de él en 3D. Porque lo de averiguar qué es posible conseguir si nunca te rindes -frase que reza en el cartel promocional de la película- (cuando Bieber fue descubierto y llevado a la fama en lo que menos canta un gallo) no cuela, no.

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