La maldición de Rookford

La maldición de Rookford: Otra historia de fantasmas

El terror siempre se ha movido por modas. Hace un par de décadas eran las producciones con animadoras siliconadas y quarterbacks ciclados (interpretados por actores demasiado entrados en años como para resultar creíbles en cualquiera de los papeles) que demostraban estulticia a cada paso que daban y por eso merecían la muerte a manos de un psicópata con máscara.

 

De unos años a esta parte el género ha mejorado con historias más elaboradas, documentadas y rodadas con maestría. Ejemplos como El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007) o el gran éxito de Alejandro Amenábar Los otros (2001) son la joya de la corona de este nuevo tipo terror más austero y adulto. En el otro lado de la balanza tenemos productos como El internado (Pascal Laugier, 2004), que no tiene nada que ver con la serie española y está a años luz de las anteriormente citadas.

 

La maldición de Rookford / Rebecca Hall y Dominc West

 

La maldición de Rookford (Nick Murphy, 2011) quedaría situada en el eje central de esa ficticia balanza. Cimentada en un arranque estimulante que recuerda (demasiado) a Luces rojas (Rodrigo Cortés, 2011), la película se apunta a esta ola de cine de suspense y lo hace con honestidad y aprovechando muy bien las herramientas de las que dispone.

 

Ambientada en 1921 con la Primera Guerra Mundial como telón de fondo para explicar los pesares de los protagonistas, la cinta cuenta la historia de Florence Cathcart, una mujer dedicada a desenmascarar fenómenos paranormales que recibe el encargo de estudiar una muerte en un orfanato a las afueras de Londres.

 

Los dos primeros tercios de película resultan entretenidos, rodados con ritmo y una puesta en escena digna de la productora de la película (BBC Films). La sensación de congoja y el sobresalto están asegurados en buena parte del metraje pero hacia el final, el guión deja la sobriedad a un lado, se olvida de lo anterior y comienza a dar vueltas cual peonza para intentar sorprender al espectador de cualquier manera. Toda la honestidad, la eficacia y el buen hacer de la primera parte se ven abocados a un final que, aunque inesperado (como se le presupone a estos productos), es a la vez un refrito de «finales sorpresa» y lo único que hace original al filme es precisamente lo que lo convierte en un mareante lío para el espectador.

 

La maldición de Rookford / Rebecca Hall

 

El reparto está encabezado por una magnífica Rebecca Hall, quien está secundada por un correcto Dominic West (el mítico McNulty de la serie The Wire) y quien siempre es un acierto para cualquier director de casting, Imelda Staunton. Ni West ni Staunton sobresalen especialmente, en realidad porque Hall no les deja. La Vicky de Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008) presta su rostro prácticamente en todos los fotogramas de la película sin perder elegancia (incluso recibiendo una torta a traición).

 

Todos aquellos que no estén hartos de historias de fantasmas en orfanatos, con niños repelentes y amas de llaves misteriosas disfrutarán, pero quizá sea momento de mirar hacia otros horizontes y cambiar el curso del género.

 

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