Malditos vecinos: Trifulcas en el vecindario

Malditos vecinos

Malditos vecinos

Título Original: Neighbors

Director: Nicholas Stoller

Guión: Andrew J. Cohen, Brendan O’Brien

Reparto: Seth Rogen, Rose Byrne, Zac Efron, Dave Franco, Christopher Mintz-Plasse, Halston Sage

EEUU / 2014 / 96′

Productora: Good Universe / Point Grey Pictures

El tiempo pasa, los años universitarios quedan cada vez más lejos, y por consiguiente las borracheras y el desparrame. Es indudable que cuando las responsabilidades ahogan y se acumulan, cualquiera se ponga melancólico y eche de menos su época de desenfreno y frenesí, esa etapa que todo ser merece haber padecido…

El tiempo pasa, los años universitarios quedan cada vez más lejos, y por consiguiente las borracheras y el desparrame. Es indudable que cuando las responsabilidades ahogan y se acumulan, cualquiera se ponga melancólico y eche de menos su época de desenfreno y frenesí, esa etapa que todo ser merece haber padecido.

Pero la edad avanza y ese ser se estabiliza, se casa, tiene descendencia, una hipoteca y un trabajo serio. Una monotonía tediosa de sobrellevar, y más cuando en la puerta de al lado se instala el centro de operaciones de una hermandad universitaria. Revivir el elixir de la juventud está bien, aunque sólo sea por un ratito. Sin embargo, cuando se antepone las horas de sueño, los abdominales cambian a una barriga mullida, y las resacas son menos llevaderas, uno desea cambiar de vecindario ante el percal de la casa contigua.

Malditos vecinos

A un lado, un matrimonio feliz (Seth Rogen y Rose Byrne), al otro, su enemigo: un chaval juerguista (Zac Efron) y sus secuaces, a los que labrarse un futuro se la trae al pairo. Efron puede dar gracias de su cara impúber, porque a sus veintiséis años le permite interpretar a chavales universitarios, lo que podrá aprovechar unos cuantos años más. Eso, y que mejora su faceta de actor –sobresale más que Rogen y Byrne–. Además, el traje de organizador de saraos le sienta como un guante. Con él va Dave Franco, el perfecto esbirro que todo líder guapo y cachas debe tener. El hermano pequeño de James confecciona un Pepito Grillo secundario, un colega que abrirá los ojos a su jefe y cofrade.

Seth Rogen realiza el papel al que tan acostumbrado tiene al público, y una vez más, aprueba con nota, pese a que en esta barrabasada sus compañeros le superen. Rose Byrne se pone a la altura de su cónyuge ficticio y crea una mamá primeriza encantadora, con sus despistes y sus conspiraciones a la par de su marido. Versátil como la que más, la australiana se lanza de nuevo a la comedia, bien sea con escenas farrellyanas o en tejemanejes maliciosos. Christopher Mintz-Plasse, un asiduo del género, se pasea también por allí, regalando alguna risotada que otra.

Los que añoraban las comedias made in USA juveniles están de enhorabuena. La historia no brilla por su exclusividad, pero merece ser destacada. Abarca los componentes necesarios: humor y estilo de vida al más puro american style. Birras, pipas, condones, drogas, fiestas en la piscina, fiestas fluorescentes, fiestas temáticas. Todo con la banda sonora bien ajustada al ambiente que se tercia (casi todo éxitos actuales, claro). No hay nada que resulte bizarro dentro de la vida entre fraternidades. Esta es una película en la que el público entra, se contagia y desea que a Mac (Rogen) le salgan bien los planes. Reminiscencias al mundo televisivo hay para aburrir: J.J. Abrams, Girls, Breaking Bad, Mad Men,… Incluso Lisa Kudrow aparece como estricta decana preocupada por las apariencias. Los guiños a la cultura actual no se quedan atrás; desde Robert de Niro hasta las comparaciones entre los Batman de Bale y Keaton.

La presente tropelía bebe de los gags de producciones como Juerga hasta el fin o Supersalidos, y dado el juego de moralinas tan tradicional del que hace uso, alude a la comedia tradicional, donde los valores familiares rebasan a cualquier jolgorio. Sus situaciones políticamente incorrectas chocan con el mensaje principal que desprende la película. La batalla Rogen versus Efron se dará, y no es ninguna sorpresa que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Porque la cinta se sujeta a los consejos tan reiterados y ya casi inapetentes de que hay que seguir el camino estipulado.

Mensajes aparte, lo absurdo y lo hilarante sobresalen en el argumento. Malditos vecinos no ofrece novedad, las moralejas y las fiestas universitarias son déjà vu. No obstante, títulos así levantan la calidad de un género que hoy se sigue considerando menor.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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