Nunca, casi nunca, a veces, siempre

Nunca, casi nunca, a veces, siempre: Condenada por el subrayado

Sin saber nada de ella y solo ver los carteles que encuentras por la calle con las críticas de quienes ya la han visto puedes pensar que Nunca, casi nunca, a veces, siempre puede ser una de las grandes películas del año. Y tenía todas las papeletas para serlo. Historia sobre una adolescente que se queda embarazada, no hay padre, que quiere ir a Nueva York para someterse a un aborto, en donde solo te dejan intuir que ha podido suceder sexo sin protección ni consentimiento. Este tipo de películas suelen coincidir mucho con los gustos del público y hacernos empatizar con los protagonistas por el drama que están viviendo. Pero lo cierto es que la cinta cae en el subrayado y en el intento de provocar en el espectador el llanto o el drama sin remordimientos. Todo esto hacen que una premisa interesante y con mucho potencial se tire por la borda con un subrayado y alargar la historia de una manera artificial perjudicando al relato. Una lástima, pero la cinta se queda en tierra de nadie.

 

Sidney Flanigan

 

El problema principal de la cinta es además de gráfica en ciertas de sus escenas, no deja de subrayar y de poner a nuestra protagonista en las peores situaciones posibles. Quiero decir con esto que Autumm no deja de pasar por los peores escenarios posibles en todo momento. Desde que la anuncian lo del embarazo, la chica quiere por todos modos a Nueva York para someterse a la operación de aborto y no tener el bebé, pero antes de todo eso ella misma intenta hacerse un aborto en su casa, llega a Nueva York y la pasa de todo. En todo momento la cinta quiere que llores de manera forzada o busca una emoción nada realista en el espectador, sino que hará que en muchos momentos se echen la mano a la cabeza ante la situación que están viendo. Y es que, al igual que hemos visto muchas veces, los directores no saben cuando parar antes de caer en algo excesivo y eso es lo que le ha ocurrido a Eliza Hittman, que no ha sabido parar antes de caer en el exceso.

 

Y creo que también muchas situaciones se alargan hasta la saciedad. Desde que llegan a Nueva York, la protagonista tiene que esperar varios días para que le puedan hacer las pruebas, encima en esos momentos aparece un chico que no deja de acosar a su amiga y no parará hasta conseguir algo con ella. También tiene tiempo para denunciar la masculinidad tóxica, algo que me parece bien, pero meterla con el calzador con el que lo ha metido en la historia me saca completamente. En lugar de centrarse por completo en el tema del aborto, mete temas que más tarde no son relevantes para la trama. Sidney Flanigan cumple con creces como protagonista y sabe mantener en todo momento la atención en ella y sostener la película. Talia Ryder, como la prima que acompaña a Autumm a NY, le sigue el juego de interpretaciones bastante bien y entre ellas hacen que la película pueda convencer en ciertos tramos e intenta solventar los problemas que tiene, pero es complicado cuando el guion no quiere hacerlo.

 

En definitiva, Nunca, casi nunca, a veces, siempre podría haber sido una de las grandes películas del año y de la temporada, pero por el subrayado y el estirar ciertas tramas mucho hacen que termine cayendo en picado. Las interpretaciones están muy bien y solventan los errores de la película, pero el resto está mal ejecutado. Esperamos que para la próxima corrija ciertos errores y nos regale de verdad una película a la altura.

Acerca de Christian Leal

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Desde niño me apasioné por el séptimo arte, por ello decidí licenciarme en Comunicación Audiovisual, pero después amplié mis miras también hacía la pequeña pantalla en la que devoro, bebo y me alimento de series y cine. Mi vida podría resumirse en un guión de Aaron Sorkin dirigido por David Fincher o Michael Haneke.

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