P!nk: All I Know So Far

P!nk – All I Know So Far: El más hermoso trauma

Mi relación con la música de Pink comienza, como otras muchas cosas buenas de mi vida, durante aquel año de 2008/09 que viví en Zaragoza. Allí, lamiéndome las heridas de una relación destructiva y de un círculo de amistades que se desvaneció en el olvido, me encontré con una persona que vestía y cantaba como quería y que parecía decirme ‘¡Y qué!‘ (So what?). Y ciertamente, aunque yo no era una ‘rock star‘, sí que había llegado el momento de descubrirme a mí mismo: quién era yo sin los demás, qué me gustaba y qué quería hacer con mi vida. Luego llegaría la fantástica Please don’t leave me y me daría cuenta de que, por más que uno quiera, no se puede encadenar a nadie para que te ame contra su voluntad. Con Fuckin’ Perfect y Raise Your Glass, un año más tarde y ya de vuelta por Madrid terminaría de enamorarme de esta tremenda artista al tiempo que me reafirmaba en uno de los mantras que han regido mi vida desde entonces: no importa lo que seas, pero sé tú mismo.

 

P!nk: All I Know So Far

P!nk: All I Know So Far

 

Amazon (a través de Prime Video) trae ahora P!nk: All I Know So Far, un documental sobre un instante en la gira de Beautiful Trauma (su último álbum de estudio), que se titula también como su último single y al que me he acercado con ese temor de quien no quiere ver a sus ídolos ni demasiado humanos ni demasiado divinos. Con lo que me encuentro es con un trabajo muy serio por parte de Michael Gracey (El Gran Showman y, Dios no lo quiera, el live-action de Naruto) que nos presenta a la Pink madre de dos criaturas compaginando la brutal intensidad de una gira vertiginosa (que culmina con un espectacular concierto en Wembley) con la crianza de Willow y Jameson en compañía de un omnipresente Carey Hart.

 

Y lo que veo me encanta. Porque veo a un equipo que rema en una misma dirección. Porque veo a una familia que va más allá de los cuatro miembros principales para adentrarse en el variado y unido equipo que viaja con ellos. Porque se transmite una filosofía de vida con la que es fácil sentirse identificado, porque es la misma filosofía que ha ido transpirando de cada uno de sus singles y videoclips. Rompedora a la par que sensata, la locura cuando toca estar locos y la paz y el orden cuando hacen falta. P!nk: All I Know So Far no humaniza a la cantante porque ya venía humanizada de casa. Tampoco la diviniza, porque nos la muestra tal y como es, con sus virtudes y defectos en una hora y media de filme que se disfruta de principio a fin. Porque hasta en su versión original y sin subtítulos se puede adivinar el sentimiento que viaja con ellos.

 

P!nk: All I Know So Far

P!nk: All I Know So Far

 

¿Es P!nk: All I Know So Far un regalo para los muy fans? Seguro. Pero también es un documental precioso sobre una familia en la carretera y una muestra de que, por más loca que sea la vida del artista (o la del astuto hombre o mujer de negocios, el bróker, la deportista…) siempre puede y debe haber un hueco para hacer aquello que nos define, para seguir siendo fieles a aquello en lo que creemos, aquello que nos hace únicos, diferentes… y hermosos.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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