Por la Cara

Por la Cara: Identidad catódica

Los gustos de la gente serán siempre una incógnita para aquellos que viven de la imaginación y para el mundo en general. Pese a que de alguna manera la industria ha ido perfilando los trucos y aprendiendo qué es lo que el público quiere, saber a ciencia cierta si algo funcionará es una tarea imposible. Por eso no deja de sorprender que esta comedia al uso con dos personajes de manual, un porcentaje mínimo de incorrección y muchas caras conocidas de forma catódica haya sido un éxito, al menos en la ecuación aspiraciones/resultados.

 

Una ladrona hortera y adicta a las compras sustenta sus vicios y necesidades gracias a su habilidad para suplantar identidades. Cuando se le cruza por el camino la posibilidad de tomar prestada la presencia de un pobre hombre normal y corriente, no lo duda y malgasta una fortuna de la que él no dispone. A grandes rasgos esta es la excusa principal con la que se desarrolla una road trip entretenida, sincera y previsible. No se verá aquí nada que no se haya visto antes – dejando a un lado quizá, esa escena a cámara lenta con objetivo desconocido que aporta confusión más que preparar el terreno -. Ni falta que hace.

 

Su falta de pretensiones es la mejor de sus virtudes. Unos cuantos buenos chistes – mejores de lo esperable por los avances vistos – que arrancan más sonrisas que carcajadas, un guión que no estira los malentendidos más de lo manejable y un trasfondo de película de viaje por carretera que podría haberse explotado con un poco más de personalidad en la dirección. Esas son las bazas con las que juega, y gana.

 

Jason Bateman y Melissa McCarthy en Por la Cara

 

Seth Gordon se ha labrado una carrera envidiable dirigiendo capítulos de las mejores comedias de situación de la actualidad (Community, Parks & Recreation, Modern Family, The Office). Con tremendas credenciales no resulta muy difícil descubrir porqué las 3 películas que ha dirigido hasta la fecha han resultado taquillazos. Pero la impronta que deja el visionado de su filmografía es la de la intención de ser el nuevo Todd Phillips en lugar de distanciarse y aportarle la experiencia adquirida con la dirección de esas series que han cambiado la forma de hacer televisión.

 

Se entiende, no obstante, el tono escogido para narrar esta aventura de engaños. El autor del libreto no es otro que Craig Mazin, quien poco a poco está labrándose un hueco en el gremio gracias principalmente al guión de la segunda parte de Resacón en las Vegas. Es una referencia de renombre que crea la duda en el espectador de porqué se ha comedido a la hora de resultar más demoledor con los chistes en esta Por la cara. Ha creado gags divertidos que no pasan de la media por no querer resultar hiriente y eso le lleva a hacer del personaje de Diana una paleta que parece poder dar más leña de la que ofrece. El indigesto final que manda el canon junto con la falta de explicaciones de ciertos personajes no permite hablar de un buen guión, no se le pide originalidad pero al menos explicarse correctamente.

 

Melissa McCarthy en Por la Cara

 

La cantera de intérpretes que ha supuesto toda la vida la televisión esta cada día más presente en la industria cinematográfica. Jason Bateman ha hecho fortuna trabajando demasiadas veces y cada vez con menos ganas el papel que le dio fama en la maravillosa Arrested Development. Pone la cara, sonríe un par de veces, firma como productor y estrella de la cinta y ya tiene lo que quiere. Melissa McCarthy es incansable, un terremoto que unas veces resulta divertidísima y otras tantas pesada. Aquí se encuentra a medio camino entre las dos ya que tiene ciertas líneas de guión que ella hace divertidas pero su rol es de esas personas con las que uno odia cruzarse cuando no tiene tiempo. Por el camino se encuentra un buen puñado de secundarios que lo serán toda la vida pese a ser buenos actores: Jon Favreau, John Cho, Amanda Peet, Eric Stonestreet (qué complicado le va a resultar despegarse del Cameron de Modern Family)…

Con la comedia americana en alza gracias a diferentes autores, podría pensarse que Seth Gordon firmaría algo más trabajado que el filme que acontece, sin embargo no pasa de dos horas de sana diversión sin estilismos ni ambigüedades.

 

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