¿Qué hacemos con Maisie?

¿Qué hacemos con Maisie?: Maisie, la moneda de cambio

Desde que se conoce el cartel el público descubre quién es Maisie, su situación y en qué punto se va a posicionar la película. Ella es una niña residente en la frenética Nueva York, donde sus padres desarrollan sus carreras profesionales sin prestarle la atención necesaria. Paradójicamente sin embargo, mientras ellos se divorcian, la trifulca constante entre ambos será por la custodia de su hija. El filme de Scott McGehee y David Segel no es un drama de intensidad desmesurada, pero sí es una de esas obras indies que despliega encanto una vez que la acción entra en materia, e invita a la reflexión tras su visionado.

 

What Maisie knew es un relato que lastima y a la que cuesta ver en su inicio algo de esperanza. En ella se presenta a unos padres bastante más preocupados en sus vidas que en su pequeña; el argumento no se centra demasiado en tales inquietudes, sino en la figura de la niña y cómo perciben sus ojos el mundo de los mayores. Ella es el eje central, una criatura nada rencorosa y que ofrece una sonrisa a todo el que está a su alrededor. Los ojos avispados y tiernos de Maisie observan más de lo que los adultos creen. Onata Aprile se echa a los hombros el peso de la película: No sólo hace uso de su extrema dulzura para expresar la percepción infantil, sino también de una naturalidad y credibilidad arrolladoras. Así confecciona una interpretación que tira por tierra a varias estrellas ya consagradas.

 

¿Qué hacemos con Maisie?

 

La actriz de corta edad deslumbra, pero no hay que dejar atrás a la que hace de su egocéntrica madre, una Julianne Moore capaz de mostrar que las actrices de más de cuarenta años pueden hacer papeles de mujeres díscolas y mucho más jóvenes, al igual que sus compañeros de reparto. Ella es Susanna, una mujer divorciada de Beale (un Steve Coogan más circunspecto) entre los que se palpa el mal rollo en cada encuentro. Los actores consiguen situar a los padres en lo sombrío y que no sean simpáticos ni de confianza ante el espectador. Menos mal que están Joanna Vanderham y Alexander Skarsgård para aportar un rayo de luz y esperanza para esta niña. Lincoln (Skarsgård) y Margo (Vanderham), consortes de los progenitores, van a llevar la voz cantante en la película. Ambos, con su encanto y belleza encandilan a la cámara, y aunque Alexander no llega al nivel interpretativo de papá Stellan no va mal encaminado.

 

La película dibuja bien a la protagonista, pero hay ciertos lapsos en su trama. Su guion peca en algunos momentos de poco esclarecedor, y en más de una ocasión parece acercarse más a la quimera que a la realidad. A lo largo de su trayectoria, en el texto aparecen pequeños fallos, aunque la trama transita sin recaer en excesos dulzones o muy amargos: La historia cautiva cuando quiere e indigna cuando es preciso, dando respuestas a los sentimientos que padecen tantos niños convertidos en pelotas de pin pon.

 

Respondiendo a la pregunta que plantea el título español, a Maisie la debemos valorar, considerar y recomendar, porque desgraciadamente pasará muy desapercibida por las salas cuando merece mucha más atención.

 

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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