Al final todos mueren

Al final todos mueren: Historias cruzadas con un fin

¿Cómo pasarías tus últimos días de vida si el choque de un meteorito con la Tierra y la extinción de la Humanidad fueran inminentes? Hay momentos en los que nos enfrentamos al pensamiento del fin de la vida. Para cada uno será diferente, pero siempre aparece. Agobio ante la idea del fin de la existencia, de la nada, de ese momento que parece imaginación y que resulta imposible de concebir en la realidad. No ser nada, se dice a voz de pronto.

 

Después de pasar por varios festivales y proyecciones en «petit comité», Al final todos mueren llega a las salas españolas en una fecha que le viene de perlas. ¡Qué mejor momento para hablar de la muerte que Halloween y el día de todos los santos!

 

Al final todos mueren

 

Javier Botet, David Galán Galindo, Roberto Pérez Toledo y Pablo Vara se juntaron hace año y poco con la decisión de hacer una película. Según han confesado en alguna ocasión, ésta surgió de una de esas reuniones amistosas en los bares donde se habla de todo y se plantean muchos proyectos que a veces terminan en futuros irrealizables. Pero decidieron finalmente materializar esas historias y dar forma a una película de bajo presupuesto y alto esfuerzo. Se las repartieron al azar y cada uno se puso a dirigirlas con su toque personal. Éstas reflejan diferentes situaciones de las personas enfrentándose a la muerte. Desde el punto de vista de un asesino en serie cuyo propósito de vida y sus ansias de fama se derrumban antes de que termine con sus planes. Cambios en las relaciones y el sentido del amor, con románticos apocalípticos en buscar de ese verdadero y apasionado sentimiento o del carpe diem. Amigos que deciden pasar juntos el final mientras aparece una sorpresa que podría salvar sus vidas. Y finalmente, con estilo cercano al cómic y con Alan Moore como Dios, las dudas de dar a luz a un niño para que en vez de ver la luz sufra el dolor en sus primeros y últimos momentos de vida. Todas las partes mantienen una estética diferente, en concordancia con el argumento. La fría iluminación del principio se convierte en cálida acompañando la evolución del film.

 

A todo esto se le añade un gracioso prólogo y epílogo espacial cortesía de Javier Fésser. Éste además de enmarcar la película recuerda a la reciente Gravity, una película que estos días anda en boca de todos. No es difícil la comparación tratándose de dos astronautas, mujer y hombre, vagando por el espacio con una vista peculiar de la Tierra y el fin de ésta.

 

Entre los diferentes relatos cabe destacar por su sencillez y particular friquez aquel que cuenta cómo pasa sus últimas horas el dueño de una tienda de cómics. La que por cierto es fácilmente reconocible para los amantes del cómic en la escena madrileña. Es la que mejor representa el miedo a la muerte, y a la vez a la vida, en un mundo que no merece la pena ser vivido si se va a terminar. La filosofía se mezcla con el humor en la relación establecida entre el dueño de la tienda y una chica a punto de parir, creando un vínculo en el espectador bastante sutil pero muy fuerte a la vez. Son dos figuras muy diferentes, pero al fin y al cabo humanos, con todas las características que ello conlleva. Lo bonito es que en sus últimos momentos de vida ambos tienen que enseñar y aprender. Y es que incluso en el final uno no se acuesta sin aprender algo nuevo.

 

Al reparto: Manuela Vellés, Alejandro Albarracín, Miguel Ángel Muñoz, Elisa Mouliaá, Andrea Duro, Javier Botet, Macarena Gómez, Ismael Fritschi, Juan Blanco, Daniel Pérez Prada, Teresa Soria Ruano, Andrea Ros, Laura Díaz, Jonathan D. Mellor, Daniel Herrera, Juan Trueba, Javier Zapata, David Mora, Sara Martínez. Y sí, al final todos mueren.

 

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