Guest: La realidad

Difícil tarea la de ponerse a escribir sobre esta obra. Más aún para un profano de los documentales como un servidor. Me siento frente al teclado y la única idea medianamente decente que se me ocurre para describir Guest sin dejarme en el tintero virtudes ni defectos es, precisamente, centrarme en ellos mismos. De este modo, en este artículo enumeraré inicialmente las razones por las que debéis, sin falta, echarle un ojo a este retrato realista de la humanidad y después trataré de disuadiros. Así que ya sabéis hasta dónde tenéis que leer si os gustaron En Construcción o En la Ciudad de Sylvia.

Pero antes, como no, os contaré qué es lo que vais a ver en este documental. Guest no tiene narrador, Guest es José Luis Guerín quien, cámara en mano, aprovecha su paso por diversos países con motivo de la presentación de una película para ir grabando lo que ve y experimenta, alejándose poco a poco de la parte más glamourosa y adentrándose en la selva urbana, en la rutina y en las historias de la gente que vive en las ciudades que visita.

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¿Por qué debería ir a ver Guest?

Porque en sus mejores momentos engancha, hace reír, emociona y hace reflexionar. Porque hace que uno salga de la sala con una percepción distinta, un poco más «conectado» a lo cotidiano, a las mil y una historias que se desarrollan sin que nos demos ni cuenta, pero que son la Historia con mayúsculas para quienes las viven. Porque en Guest nos encontramos con la realidad misma, que es emocionante, dramática y hasta divertida, contada por sus propios protagonistas. Prescindiendo hasta de los colores para que estos no nos distraigan de lo verdaderamente importante de la cinta.

¿Y por qué no?

Porque esos mejores momentos suelen ser precedidos y/o seguidos de momentos bastante monótonos. Porque, como ya he dicho y como dice una de las protagonistas de la cinta, en Guest nos encontramos con la realidad misma. Y la realidad es, a veces, muy aburrida. Ese es uno de los fallos de una cinta, por lo demás, interesante: No termina de enganchar al espectador, a ratos es apasionante y a ratos es soporífera. Dura dos horas y a más de uno de mis vecinos de butaca pude descubrir mirando al reloj continuamente.

Aunque para mí, el verdadero error es presentar esta cinta como un producto destinado a su proyección en salas. Muy poca gente pagaría el dinero de una entrada de cine por ver esta cinta, sin embargo es una producción muy interesante para divulgar vía televisión, DVD o a través de la red; que son los medios en los que probablemente terminará teniendo más éxito.

En resumen:

No hablaré esta vez de los actores (tantos como personas desfilan delante de nuestros ojos cada día), del director (mero espectador o guía en este tour por el mundo) o de la banda sonora… Sólo cerraré este artículo diciendo que nos encontramos ante un documental interesante y real, pero que podría haber sido mejor llevado (o simplemente mejor montado)

Tarde o temprano llegará a nuestras casas por televisión, DVD…

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Acerca de RJ Prous

Avatar de RJ Prous

En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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