El Destape en el Quiosco

El Destape en el Quiosco: La Transición, teta a teta

El Destape en el Quiosco«La historia del destape fue paradójicamente de la mano con la llamada Transición«

 

Hasta hace tan sólo un par de años existía en mi barrio una tienda de libros de segunda mano que ha nutrido gran parte de mis estanterías desde que era crío con títulos de Julio Verne o de los Tres Investigadores comprados a precios irrisorios de veinticinco a cien pesetas (bastante menos de un euro, para los centennials). Tendríamos el señor Luis Olmedo y yo unos diez o doce años cuando nos dio por visitar esta tienda con cierta asiduidad a la caza de cómics de Mortadelo y Filemón o de los Jóvenes Castores que no estuvieran ya en nuestras respectivas colecciones. Nada más entrar nos invadía ese olor tan característico del papel entintado con cierta solera, una mezcla entre el polvo y los productos químicos que le dotaban al gigantesco y caótico almacén que era esa librería de un ambiente especial y único que nos hacía sentirnos, en nuestra inocencia, como audaces exploradores.

 

En una de nuestras visitas, movidos por la curiosidad, nos desplazamos de los dos primeros pasillos, donde se acumulaban las novelas y las maltratadas ediciones atrasadas de revistas como Muy Interesante o El Jueves, al territorio inexplorado que representaba el fondo de la tienda. Allí nos encontramos un universo para el que (en una época en la que internet todavía no se había soñado y nuestros padres vigilaban qué llegaba a nuestros ojos) no estábamos preparados. Cientos de mujeres en poses atrevidas (como las que habíamos visto alguna vez como ‘Chica el Viernes‘ en El Jueves) y miradas lascivas esperaban a dos pre-adolescentes que tan sólo pasaban por allí. La visión duró poco: el dueño nos echó rápidamente de allí armado con una escoba, pero la imagen perduraría en nuestras jóvenes e impresionables mentes y comenzaría entonces un juego de miradas furtivas hacia esa sección en cada visita, que se complementaría con la compra, el robo a hermanos mayores o el pillaje y mercadeo de revistas y fotos sueltas que irrumpiría en el patio del colegio en años sucesivos, cuando las hormonas terminaron de irrumpir en nuestros organismos, para bien o para mal.

 

«Se le tendría que hacer un monumento a la capacidad de trabajo de Manuel Ferrer«

 

Guillem Medina, a través de Diábolo Ediciones, nos trae ahora un completísimo recorrido por la historia de las publicaciones de contenido erótico (y directamente pornográfico) en nuestro país. El autor, como bien indica en su introducción, nos invita a revisar nuestra historia reciente a través de una época en la que el destape fue de la mano del fin de la censura más salvaje y la democracia se fue colando por los resquicios del fin de un Régimen que murió con el dictador que lo puso en pie. A través de las portadas de publicaciones como Muchas Gracias, Interviú o Playboy, el autor repasa una época, la de finales de los setenta, en la que los españoles decidimos (como aquellos jóvenes inocentes que éramos Luis y yo) atracarnos con todo lo que nos había estado vedado hasta ese momento y la recorre hasta llegar a ese momento en el que, empachados de tanta teta y tanto culo, las publicaciones de este estilo comenzaron a decaer, mucho antes de que la irrupción de la banda ancha les diera la puntilla final.

 

El Destape en el Quiosco

El Destape en el Quiosco

 

Tiene El Destape en el Quiosco una lectura muy amena y didáctica y, tal y como ocurría con algunas de las publicaciones de las que habla, se aleja mucho de la simple colección de imágenes ‘cachondas’ para mostrarnos una galería de portadas de las revistas de las que habla y que analiza con profundidad, no sólo contando lo que fueron, sino descubriendo los grandes nombres que por ellas pasaron, tanto delante de los objetivos de las cámaras como tras las mismas o en las teclas que escribieron sus artículos. Medina, además, completa este extenso estudio con una profunda mirada sobre el cómic de tinte erótico-pornográfico en nuestro país (con publicaciones como El Víbora o la antes citada El Jueves y autores como el italiano Milo Manara) y una interesante mirada sobre las musas de la época que protagonizaron la mayor parte de los reportajes fotográficos que incendiarían nuestras mentes juveniles. No hay apenas espacio en este libro para el erotismo destinado al consume femenino, pero es que la liberación de la mujer en este sector ha llegado casi a la vez que la decadencia de sus publicaciones en papel. Sí que hay páginas dedicadas al mundo del erotismo gay que, al igual que en el caso de la mujer, tardó (y aún le queda camino por recorrer) en encontrar aceptación por las mentes más retrógradas, pero que contó con unas cuantas e interesantes publicaciones en nuestra patria.

 

El Destape en el Quiosco se revela como un libro de necesaria lectura. Una mirada diferente y complementaria a las que ya pudiéramos tener sobre una época que marcó el camino hacia la España en la que vivimos hoy.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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