Batman: Caballero Oscuro

Batman, El Caballero Oscuro. Ciclo de Violencia: Miedo al miedo

Batman. Caballero Oscuro: Ciclo de Violencia«Todos tenemos miedo de algo…«

 

Nueva entrega de la colección Batman: El Caballero Oscuro. David Finch y su preciosista dibujo vuelven a nuestras estanterías en un tomo que explora las raíces del miedo a través de un nuevo villano clásico retomado y regenerado en manos de este excepcional dibujante y del guionista Gregg Hurwitz (Punisher MAX, Pingüino: Dolor y Prejuicio). La historia, bastante correcta si obviamos algunos detalles, reincide en cuáles son los terrores a los que se enfrenta un hombre sin temor a nada y le da al Espantapájaros un oscuro y trágico pasado que no nos dejará indiferentes.

 

Para lectores veteranos en Batman el tema de que Jonathan Crane secuestre niñas y las someta a terrores indescriptibles puede sonar bastante trillado (sin ir más lejos, hace unos meses ECC publicó Batman: Caballero Maldito en el que la historia se repetía con el Sombrerero Loco en el lugar de Crane), pero hay que reconocerle a la novela gráfica de Finch y Hurwitz el valor de carta de presentación hacia las nuevas generaciones de lectores que tiene. Quienes se hayan enganchado al rico mundo DC tras el reseteo que generó Flashpoint puede que conozcan al Espantapájaros por su discreto papel en Batman Begins, pero la película de los Nolan no exploró la verdadera riqueza de este siniestro personaje, capaz de poner al alter ego de Bruce Wayne de rodillas al enfrentarle a su descomunal miedo al fracaso, al descontrol… y al olvido. Estos nuevos lectores, como iba diciendo, van a disfrutar de lo lindo con este nuevo punto de vista.

 

«¡NO TEMAS NADA! ¡No Temas Nada! no temas nada…«

 

Hay que entender que el personaje de Batman nace del miedo. Es el terror de Wayne por los murciélagos lo que le empuja a transformarse «en uno de ellos» para combatir al mal. Batman es el personaje de DC que más al límite se lleva siempre a sí mismo, el que más se fuerza a romper barreras y a olvidar lo que bloquearía a cualquier otro mortal. En Terrores Nocturnos Paul Jenkins y David Finch exploraron qué ocurriría si librábamos a Batman de los bloqueos que siempre había necesitado romper y lo convertíamos en una bestia desbocada. Ahora Hurwitz nos lleva al otro extremo para observar el momento en el que el Caballero Oscuro toma consciencia de los esfuerzos sobrehumanos que se ve obligado a realizar y la extenuación mental que puede producir dicha comprensión.

 

Batman. El Caballero Oscuro: Ciclo de Violencia

 

El gran beneficiado de esta revisión del miedo no es otro que su gran valedor. El pasado que Hurwitz se inventa para Crane es digno del más puro villano a lo Matanza de Texas y dota de una profundidad al clásico hasta ahora nunca vista. El Espantapájaros logra que empaticemos con él lo justo para poder acuchillarnos por la espalda en un arranque de locura ocasionado por los traumas que vivió de niño. Esto también pone cara a cara al héroe que hace frente a sus miedos y al villano que es esclavo de los mismos.

 

El bajón viene una vez el autor ha logrado hacernos partícipes de sus reflexiones metafísicas. La resolución de la trama fuerza tanto los límites de nuestra credulidad (nunca sospeché que la sangre de una persona diera tanto juego) que termina por derribarlos y nosotros acabamos por no dar crédito a un desenlace propio del Batman de los años 60. Una pena si tenemos en cuenta todas las virtudes anteriormente descritas.

 

Batman. El Caballero Oscuro: Ciclo de Violencia

 

Para arreglar este descafeinado final (y para suplir la ausencia de extras, hay que ahorrar) ECC añade al final del tomo el cómic Legends of the Dark Knight #1. Se trata de una magnífica historia corta contada por Damon Landelof y Jeff Lemire que reflexiona de una manera inteligente y sarcástica sobre las vulnerabilidades de muchos de los héroes de DC y sobre las del Caballero Oscuro en particular. Un estupendo broche para cerrar el tomo y que lo cerremos con una sonrisa en los labios.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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