El Fantasma Errante

El Fantasma Errante #1: Ecos del pulp

El Fantasma Errante: Un Extraño entre Nosotros

«Quería morir. Ansiaba la muerte y su dulce liberación«

 

Las grandes editoriales (DC y Marvel se sobreentiende) tienden a tener unos fondos de armario vastos como las llanuras del Serengeti y cada nueva revisión y reordenación de sus respectivos universos comiqueros es una nueva ocasión para recuperar personajes muertos, secundarios u olvidados. No hay más que ver cómo Marvel Now! ha recuperado a los Guardianes de la Galaxia o a Thanos o cómo Flashpoint se ha traducido en el regreso de series tan antiguas y abandonadas como Yo, Vampiro. El Fantasma Errante se trata de un personaje de enorme poder y dilatado recorrido por las páginas de DC que nació en 1952 en una miniserie de seis números que llevaría su propio nombre y que, aparte de mostrarnos las aventuras de un personaje atormentado por pecados pretéritos y bendecido (o maldecido) con un enorme poder, no nos desvelaría gran cosa acerca de los orígenes del caracter en cuestión.

 

Phantom Stranger volvería a disfrutar de números propios en dos ocasiones más (la más longeva duró de 1969 a 1976) más un one-shot a principios de los 90, eso sin contar múltiples apariciones en otras series como personaje secundario o de apoyo (sobre todo en la Liga de la Justicia). Sin embargo, el secreto sobre sus orígenes siempre había permanecido tras un tupido velo… hasta ahora. El Nuevo Universo DC ha traído al personaje de nuevo al centro de la acción con motivo de la Guerra de la Trinidad que involucra también a Question y a Pandora y que ECC ha traído también a España dentro de la colección de Liga de la Justicia. Estos dos personajes y el Fantasma componen la llamada Trinidad del Pecado, humanos que cometieron terribles crímenes en el pasado y que fueron condenados a vagar eternamente por la Tierra hasta expiar definitivamente su culpa.

 

Y aquí es donde ha decidido entrar Dan DiDio para dotar de interés a la que podría considerarse como la tercera intentona seria de serie regular para el personaje. DiDio acaba de un plumazo con más de cincuanta años de incógnitas sobre el pasado del Fantasma al plantear un origen sorprendente y prometedor, aunque quizá muchos nostálgicos preferirían seguir a oscuras.

 

El Fantasma Errante

 

«Si voy a morir esta noche prefiero que sea a tus manos«

 

Al problema de desvelar tan de repente un misterio de medio siglo de antigüedad se le suma la incapacidad de DiDio para explotar el excelente puento de partida que es, sin embargo, la identidad asignada para este personaje. Al guionista DC le da auténtico oro para generar argumentos que jueguen con lo teológico y lo humano, pero DiDio opta por lo cómodo y genera un relato convencional que no arriesga nada y que lo va perdiendo todo conforme avanza el aficionado en su lectura. Las cuestiones teológicas quedan en un discreto segundo plano supeditadas a la inminente guerra / crossover y al trágico Fantasma se le asigna una identidad «secreta» poco menos que irrelevante (nótese como en medio de la vorágine «solterizadora» que arrasa DC se elige dotar de mujer e hijo a uno de los pocos personajes que no lo necesitan para nada).

 

Tenemos entre manos un cómic sobre un ser de casi infinito poder y prácticamente indestructible (es parte del encanto de su simpática maldición) que se dedica a salvarle el culo a individuos que lo convocan por capricho (y mira que Constantine cuenta con mi respeto…) y a jugar a las cartas con demonios y similares engañado por un hombre tras la pantalla de su ordenador. Resulta incoherente que en una viñeta esté luchando en igualdad de condiciones con el poderoso Espectro y que en la siguiente se haya de defender de un espíritu menor recurriendo a la ayuda de otros espíritus del pasado. J. M. DeMatteis forma equipo con DiDio cerca del final de este primer tomo en un intento de levantar el interés, pero poco se podrá hacer si no se plantean argumentos verdaderamente rompedores tras la Guerra de la Trinidad.

 

En el dibujo, por fortuna, tenemos al multipremiado Brent Anderson (que luego se ve acompañado y/o reemplazado por Zander Cannon y Gene Ha) dotando de vida a escenas como la que precede a estas líneas y que lucen muy bien en un cómic con caracteres de tal magnitud de poder.

 

Al final todo queda en un libro repleto de guiños nostálgicos a aquellos que conocieron al personaje en sus años dorados y en unas historias que no dejan de recordar a aquella aura que desprendían los cómics pulp como aquel de Doc Savage que ya reseñamos hace más de un año.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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