Imposible Patrulla-X #13 (#171)

La Imposible Patrulla-X #13 (#171): La angustia del ‘qué hacer’

Imposible Patrulla-X #13 (#171)«No estamos en horas de trabajo capitán«

 

Si con la Patrulla-X de Jed MacKay que nos ha traído este mes Panini nos hemos comido un doble capítulo de promesas de futuro, con el Imposible Patrulla-X #13 (#171) de Gail Simone nos toca otro tanto (en cuanto a lo que circula en torno a los planes urbanísticos de la alcaldesa de Nueva Orleans) a la vez que nos es regalado un capítulo de historias pequeñitas de esos que sirven para desarrollar un poquito más a los personajes que tenemos en plantilla entre gran combate y gran combate. Así, Deadpool y Forajida hacen una visita a la escuela mutante de Luisiana para avisar de un trabajo que han rechazado y que podría interesarle a Júbilo y, gracias a su gran capacidad para provocar líos, acaban a toñas con los estudiantes a los que llevamos poco más de un año siguiendo.

 

La pelea en sí no tiene más trascendencia (típica batalla entre personajes destinados a aliarse, así que no hay pérdida de miembros ni de vidas), lo que sí que es mucho más importante es lo que los dos mercenarios vienen a contarle a los residentes de la escuela. Y es que la jugarreta de Júbilo a unos matones que pudimos leer en el número del Free Comic Book Day que se regaló justo antes de que estas colecciones arrancaran vuelve ahora a perseguir a este personaje cuando uno de los matones de aquella historia decide vengarse de ella a través de la pobre Uva, la protagonista involuntaria de aquella historia al ser el blanco de las burlas y las amenazas de aquellos chicos con demasiado tiempo libre y muy pocas neuronas funcionales.

 

«¿Cuál crees que es un castigo justo para eso?«

 

Lo que me deja pensativo de este número no es lo que ocurre en sí (Júbilo va para allá, les da una tunda y fin de la historia), sino la lectura que hay más allá de ello. Constantemente vemos en nuestro día a día o por televisión a matones, abusones y gente crecida en general actuando de maneras viles y ruines con la certeza de que sus actos van a quedar impunes. Por un lado porque nadie se va a encarar con ellos y por otro porque cala en el resto de la sociedad el mensaje de que ser tajantes, duros incluso, en la manera de ‘darles lo que se merecen’ no hace sino ponernos a su altura y que, de algún modo, con ello hemos perdido la batalla al perder también la superioridad moral, lo único que nos consuela cuando no hacemos absolutamente nada para pararles los pies a estos desgraciados.

 

Imposible Patrulla-X #13 (#171)

Imposible Patrulla-X #13 (#171)

 

El cómic nos plantea que no, que lo de la superioridad moral está muy bien cuando no te juegas nada, pero que cuando las acciones de quienes nos ponen la bota en el cuello se hacen insoportables y conducen a una imparable espiral ascendente de violencia hacia nosotros mismos, entonces cualquier medida ‘tajante’ debería ser considerada. Júbilo envía al capullo que trató de vengarse de ella a la Tierra Salvaje en este número, pero es que en el del Día del Cómic Gratis le prende fuego a su coche y se queda tan pancha. Lo que es más, la secuencia que abre el cómic manda un mensaje aún más contundente: la inacción no hace más que ponernos a la altura de otros matones que sabiendo que un tercero sufre, no hacen nada porque en el fondo están de acuerdo con lo que sucede. Quizás esto que pongo aquí haga de mí peor persona, pero es posible que muchos gilipuertas solo aprendan la lección cuando vean que sus actos tienen consecuencias.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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