El equipo de ‘La Cueva’ nos habla de su película

Jorge Páez, Eva García-Vacas, Marcos Ortiz, Xoel Fernández y Marta Castellote
El reparto de La Cueva nos hablan de su experiencia bajo la dirección de Alfredo Montero.

Eva recuerda que mintió en el cásting porque pedían condiciones específicas de entrenamiento. Xoel gesticula explicando las condiciones de la peculiar localización, Marcos recuerda zambullirse en agua helada en pleno mes de diciembre. Marta rememora que el estar cansada jugaba en su favor. Jorge enseña fotos del móvil donde se aprecian las heridas de guerra de ese rodaje.

Durante su estancia en Formentera forjaron más su relación compartiendo peligrosas vivencias en esa gruta laberíntica que va a dar tanto de que hablar. Se ponen a recordar la grabación y siguen fascinados. Ya hace muchos meses de la grabación, pero siguen impresionados. Es lo que pasa con las experiencias únicas: por ello se sienten unos privilegiados. Normal. Pocas veces se presentan oportunidades así, con Morena Films interesándose por el proyecto y con Filmax moviéndola internacionalmente.

La vida da sorpresas y momentos únicos, y Alfredo Montero les regaló uno incomparable: participar en La cueva. Marcos Ortiz, Marta Castellote, Jorge Páez, Eva García-Vacas y Xoel Fernández se adentraron en esta película y salieron magullados, pero felices.

Jorge Páez, Eva García-Vacas, Marcos Ortiz, Xoel Fernández y Marta Castellote

Todo comienza con un casting

No todos los castings advierten de que se abstengan los propensos al pánico o a la angustia. Tenían que estar un poco preparados y en buenas condiciones físicas. «Yo en la prueba mentí porque tengo claustrofobia» – confiesa Eva. «Las pruebas se hicieron en el estudio de Juan Codina. Iban entrando actores a la sala, y desde fuera se oían gritos de auténtica histeria, y todo el mundo fuera estaba alucinado pensando, ¿Pero qué les están haciendo?» -explica Xoel– «Ya se advertía que la película iba a ser diferente y muy dura«.

Las primeras impresiones

Se vieron en Formentera y pensaron que vaya locura les venía encima. La habían visto en fotos, pero cuando llegaron comprobaron que dicha cueva era más pequeña. «Permitía el mínimo movimiento, no se podía estar de pie, te dabas con las estalactitas, te hacías arañazos, sangre…» -comienza Eva a enumerar. «Yo vi que no cabía por ahí, y Alfredo me decía ¡Por ahí cabes tú y otros diez como tú!«-recuerda Jorge. «Había preparado un set de limpieza que advertía que íbamos a ir a las profundidades del infierno«, bromea Xoel. «Más o menos sabía lo que había» –afirma Marcos, productor también de la cinta. «A mí me engañaron con un casting –recuerda en broma Marta-. Sabía que era de terror, pero nos contaron que era en condiciones así. Luego Alfredo se grabó en vídeo dentro de la misma para que nos fuésemos haciendo a la idea«.


El trabajar en Mordor

Lo fácil fue el principio… Empezar grabando en Atocha, luego el aeropuerto, las risas de la acampada, etc. Después vino cruzar un acantilado de varios kilómetros, en plan mochilero. «Lo difícil era la adaptación. El trabajo como actor era fantástico. Si no se entra allí es difícil entender cómo es. Hay huecos que confunden por el efecto óptico, pasadizos por todos lados,… Íbamos a Mordor» -comenta Xoel, que incluso detalla más- «¡Eso era minería cinematográfica!» «Y después de la adaptación venía el cansancio; tras 5 ó 6 días grabando tenías en agujetas en sitios que no sabías ni que existían. Las rodillas machacadas, era imposible estirarse -aclara Jorge. «A mí hubo veces que con el frío se me durmió el cuerpo y no respondía» -relata Marta. Sin duda la escena más desesperante es la del agua. «Horrible no es la palabra adecuada para definirla» -puntualiza Marcos– «Se rodó en exterior y había que ir en barco. Fuimos cuatro o cinco días cada noche pero el tiempo no nos dejaba rodar. Era navidad, había un par de buzos que me sujetaban y protegían de las piedras, y a veces el cuerpo no me respondía… Pasé hipotermia. Lo pase muy mal; visto lo visto, fuimos un poco inconscientes también«- reconoce el intérprete- «Juan Gordon, el productor, nos dijo: O venís con esa secuencia, o no vengáis» (risas).

Jorge Páez, Eva García-Vacas, Marcos Ortiz, Xoel Fernández y Marta Castellote

De vuelta a las profundidades

Pero sarna con gusto no pica, y ahí que volvieron a grabar para un segundo montaje. Se les ocurrió a los productores de Morena Films para sacar al espectador de tanto pasillo para dinamizar la narrativa. «De repente aparecen productoras gordas interesadas por el proyecto y nos involucramos para mejorar la calidad de la peli«- afirma Xoel. «Me sorprendió muchísimo el resultado final, pero en esencia es la misma historia«- destaca Marta. «La primera quizá era más espesa, pero se añadieron diferentes cosas: acortar las caminatas, sustos que no habían, rehacer el finall… Y hacerla más cinematográfica, más que pueda llegar a la gente«-añade Marcos.

El reto interpretativo

Otro de los retos fue hacer ver que pareciese verdad lo que no es. Eso requería estar al máximo siempre. Y fácil no hubo casi nada, confirman los cinco. «Quizá la primera parte, –dice Martapero al estar en la cueva de verdad cansados, jugaba mucho a nuestro favor a la hora de interpretar. Yo cuando recibí el guion me obsesioné, pero insistieron en que no se debía ensayar mucho, todo fue más allí. Además, el rodar cronológicamente era bueno porque ya habíamos vivido esas situaciones antes«. «Y es que tomas esos malestares que te provoca la cueva y lo incorporas al personaje«, expone Marcos.

Sin duda no es fácil interpretar una situación límite: «Te intentas imaginar la situación. Hablamos sobre qué haríamos una situación en la que tienes que luchar por tu vida, y que estás con tus amigos, y cada uno coge su opción«, explica Marta. «Sí, intentas no juzgar al personaje de alguna forma. Y sobre todo, meterte en esa situación y creerlo. Yo estuve en el proyecto desde el principio, y lo hablé con Alfredo. Él quería ver gente de verdad, no actores. Sacas cosas de ti, todo el mundo lo hace, y trabajas desde la verdad«, afirma el actor.

Para ello «había que echar toda la carne en el asador, y confiando en el trabajo de los compañeros«, como determina Xoel. Su compañero Jorge da fe de ese compañerismo: «Xoel no tiene tantos planos y estaba ahí a la hora de crear de esas situaciones. Confiábamos básicamente en Alfredo, que tenía las cosas muy claras, lo cual es fantástico para el actor» matiza. Marta corrobora la actitud del realizador: «Él nos dijo que hiciéramos nuestro el texto de alguna forma para ser lo más creíble posible«.

Además, no hay que olvidar al verdadero protagonista, al que atendieron siempre, que es esa cueva. Y viviendo el aquí y el ahora, como debe hacerse para disfrutar de todas las experiencias alucinantes que el destino otorga. Ahora les toca recoger los frutos de tal odisea.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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