«Esta mañana hemos recibido una señal«
Yusuke Otori no propone nada que no hayamos visto ya unas cuantas veces. Una raza alienígena con un cierto parecido a los Aliens de la saga cinematográfica aterriza en la Tierra a lomos de un meteorito, sobreviven al impacto (cosas de aliens) y a partir de ahí toca masacrar a la humanidad (los humanos es que somos muy nutritivos para las especies extraterrestres) y reproducirse como conejos. Así, la acción de MAD comienza con una Tierra ya tomada por estos seres y con una comitiva de humanos que viajan por el páramo en busca de algún rincón en el que guarecerse y encontrar comida. Por otra parte, John, el protagonista, es un hombre que lo ha perdido todo y que sólo quiere morir para reencontrarse con los suyos. Sí, también huele un poco a cliché.
Lo que llama la atención poderosamente de este manga que publica ahora Norma Editorial es el arte de Otori, que tiene una fortísima influencia europea (que se ve confirmada por la elección de nombres para los personajes que nos son presentados en este primer volumen), aparte de destacar por un trazo limpio y fino, con muy pocas líneas para delimitar cada figura y mostrarnos las expresiones de los implicados en cada escena. Este estilo otorga a la obra un espíritu único y le sienta muy bien al realismo, la soledad y al terror que el mangaka trata de imprimir en cada una de las páginas de este primer tomo de la colección. Porque precisamente estos tres ingredientes son los que detectamos como esenciales en esta entrega y, si no me equivoco, van a ser los que definan gran parte de la obra de este autor.
«Intentaron comernos, a mí y a mi hermana pequeña«
El primero y el tercero van casi de la mano y funcionan como una invitación a ver este manga como una suerte de filme tétrico en el que cualquier cosa, por macabra que parezca, puede pasar. Ya en el primer volumen se nos habla de canibalismo y mutilaciones sin ningún pudor y mucho me temo que esa va a ser la tónica habitual de la serie. El segundo ingrediente, la soledad, queda enmarcado por la historia de John, que le dirige más palabras al fantasma de su hermana que habita en su cabeza que al resto de personajes de la caravana, y nos hace sentir aislados frente a un mal aterrador al que no tenemos poder como para enfrentarnos. Dotando al manga, como resultado de un aura de pesimismo que también parece ser marca de la casa del autor que hay detrás de esta historia.

MAD #1
MAD es un manga para un público muy concreto (aquel que disfruta con las historias de terror), pero en su franja (y pese a lo poquísimo que se puede apreciar tras habernos leído tan solo este primer volumen) tiene toda la pinta de saber muy bien lo que se hace. En todo momento, durante su lectura, te invade una sensación de temor y de incomodidad que no se va hasta un rato después de haber dejado atrás sus páginas y todo apunta, por cómo acaba esta primera entrega, a que todo esto va a ir a mucho más.
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