El tercer volumen de ¡Es Jeff! publicado por Panini Cómics recoge las primeras aventuras seriadas protagonizadas por el adorable tiburón terrestre. Los dos tomos anteriores venían recogiendo las tiras cómicas del personaje publicadas en Infinty Comics, así como sus relatos compartidos con otras mascotas marvelitas y los derivados del evento editorial de turno. Este, por su parte, aglutina su primera miniserie con una trama desarrollada a lo largo de cinco entregas.
«Mrrrr«
Este es el principal punto de interés de Amigos y rivales respecto a las aventuras que hemos conocido hasta ahora. ¿Cómo se desenvolverá Jeff en un argumento de mayor recorrido?
Con la limitación que supone tener un protagonista que no habla (al menos en un idioma reconocible por los traductores universales de los que disponen los héroes marvelitas) el recurso por el que opta Kelly Thompson es adaptar el carácter episódico de las aventuras originales del tiburón terrestre a una trama más larga. No es lo más estimulante del mundo, pero cumple con su cometido.
Así, el argumento arranca con Jeff haciendo de las suyas. Uno le ve y parece súper adorable, pero debajo de esa achuchable apariencia se esconde un malvado de pequeñas dimensiones que se lo pasa pipa haciendo travesuras. Pero claro, lo que tiene de hedonista lo tiene de buen corazón y así no hay quien pueda enfadarse con él. Es divertidamente maquiavélico.
Esa travesura inicial tiene unas consecuencias desastrosas y llevan al pequeñajo a recorrerse medio universo Marvel (lo del universo esliteral) a fin de deshacer el entuerto. Por el camino se cruza con diferentes personajes que antes de ayudarle tienen que descubrir qué le pasa (recordemos que Jeff no habla). Una estructura que se repite a lo largo de los cinco capítulos y que funciona como base para generar multitud de gags (alguno tan imaginativo y alocado que invitan a levantarse y aplaudir). Sin embargo llega un punto en el que algunos de los chistes se vuelve reiterativo, restándole frescura al conjunto.
¡Es Jeff! Amigos y rivales es una amena aventura, perfecta para el goce de los más peques, pero denota que el contexto ideal para Jeff es el de las tiras cómicas y relatos contenidos en un único comic-book. Es en formatos cortos donde el cachorro saca a relucir todo su potencial.

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