Asumida la ausencia de Superman, los diferentes Superboys empiezan a reclamar su espacio, no sin despertar suspicacias entre aliados habituales del kriptoniano. Eso cuando no van un paso más allá y cambian su look por completo. Hay quienes por convicción y hay quienes por obligación.
«Bien hecho, chaval ¡Sabía que tú podías!«
Una entrega más, Superboy Prime reclama su serie propia. Se lo está ganando a pulso. Sobre todo ante una audiencia desconocedora de sus grandes éxitos. Con esto juega Joshua Williamson que deja entrever que el personaje arrastra un oscurísimo pasado, pero aboga por tenderle la mano y darle la oportunidad de redimirse.
Esto, al lector veterano, puede suponer un conflicto; que en estos compases de la aventura compartirá visión con la Liga de la Justicia y estará esperando el mínimo descuido de CK para aseverar un enorme «os lo dije». Pero Jonathan y Martha Kent están hechos de otra pasta y apostando por Prime nos recuerdan porqué Superman es quién es. Se esté en uno u otro lado, a nadie se le escapa que la potencial bomba de destrucción masiva que es el personaje es uno de los acicates en los que se apoya Williamson en esta etapa. Nos encanta el morbo y ver caer a nuestros protagonistas.
No menos complicado lo tiene Jon Kent, ahora convertido en «El hombre del mañana» y Jon Kent, liberado antes de tiempo del cautiverio al que le sometió Ultraman durante años. Dan Slott echa la vista atrás hasta la etapa de Brian Michael Bendis y ¿enreda? ¿arregla? las cosas. Sus planes son desconocidos, pero las suspicacias que levanta en Damian Wayne nos hace sospechar que no es oro todo lo que reluce. Así, aunque con herramientas distintas, la apuesta de Williamson y de Slott es similar, alimentando el suspense en torno a lo que puede (o no) ser una amenaza desde dentro.
Mientras, Mark Waid y el imberbe Clark descubre pequeñísimas pinceladas sobre su futuro de la mano de los héroes trasladados en el tiempo. Aunque estos se cuidan mucho de no revelar nada que pueda condicionar la biografía aún por escribir del kriptoniano. Las paradojas y las ramificaciones temporales son auténticos peligros a evitar y bastante tienen con el enemigo robótico que también ha puesto su mirada en Clark.
Si hasta ahora el guionista se había limitado a rellenar de aventuras la apacible juventud de Superman en Smallville, ahora está tejiendo un relato que podría tener ecos en el presente del personaje… pero igualmente puede quedar en nada si nadie recoge el guante o él mismo da un salto con Action Comics. El éxito y el fracaso están a la misma distancia.
Y finalmente tenemos a Sophie Campbell y su fanfic de Supergirl. La autora busca zarandear a la serie y a su público con radicales golpes de efecto que sí, son súper llamativos, pero carecen de verosimilitud, hasta el punto de escribir a una Kara que no resulta reconocible. Campbell se ha tomado el concepto «All In» en su vertiente de juegos de apuesta y está arriesgando con todo. ¿El problema? Que no sabemos para qué está apostando.

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