Opus #1: Metaficción de mil capas

Opus #1

«¿Todo eso salía de tu cabeza?«

Al oír por primera vez que con motivo del Salón del Manga de Barcelona Planeta planeaba editar en España una obra de Satoshi Kon inmediatamente me vino a la cabeza el pegadizo e inquietante opening de Paranoia Agent, que estrenó Cuatro en España cuando aún era un canal que merecía la pena ver (aunque fuera de madrugada). En realidad Kon era mucho más que eso: guionista de filmes como World Apartment Horror o Paprika (que también dirigió él) y creador de mangas como Seraphim – 266613336 Wings (del que ya os hablamos hace unos meses), el propio Darren Aronofsky, en el panegírico que escribió tras la muerte prematura de Kon en 2010, se declaró ferviente seguidor de su estilo único que mezclaba la realidad más mundana con un surrealismo hipnótico y difícil de seguir.

Kon comenzó a escribir entre 1995 y 1996 un cómic que nunca terminaría y que se centraría en uno de los sueños de todo buen lector y/o autor de cómics: la interacción real con los personajes de la obra. De este tema ya hemos hablado anteriormente por aquí (concretamente cuando hablamos de 1985, de Mark Millar), pero no deja de ser interesante ver cómo afrontan autores muy distintos la ruptura de la cuarta pared y la toma del control por parte de las criaturas que tradicionalmente se han doblegado a la voluntad de sus creadores. Mientras que Millar se limita en su obra a dejar que los héroes y villanos se comporten como tales en un nuevo escenario, el japonés eleva el tono de la obra para convertirla las conversaciones que algunas veces hemos pensado que nos gustaría tener con Dios si nos lo encontráramos frente a frente. Las inevitables preguntas de ¿quiénes somos? ¿Por qué permites la maldad y el dolor? ¿Somos dueños de nuestro destino?

«Intenta vivir cada día al máximo«

Me recuerda mucho este manga al imprescindible Bakuman de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata, pero con un componente surrealista (y cómico por difícil que parezca) que no está presente en la segunda obra de los creadores de Death Note. Kon usó este libro para volcar en él sus propias experiencias como autor de manga y anime: los implacables plazos de entrega japoneses, la frustración del autor al perder el control sobre su propia obra, el insomnio, las fantasías, el cariño hacia los personajes… Satoko y Rin parten como meros estereotipos de un cómic de acción y misterio para ayudarnos a centrarnos en la figura de su creador (Chikara) como responsable de la vida (o del fin de la misma) de sus criaturas.

Opus #1

Digo que los personajes parten de esa concepción, pero tan pronto como uno de ellos toma la iniciativa para controlar su propio destino surge la necesidad de definirlos mejor y es entonces cuando Rin pasa de ser el secundario peleón a un alma indomable y torturada y Satoko se convierte en la voz del autor (de Kon, no de Chikara) a la hora de plantear a los lectores la miríada de reflexiones que exuda esta obra. El villano de la trama, apenas bosquejado en este primer tomo (de dos), promete añadir una nueva dimensión a la historia que el mangaka ideó hace ahora casi 20 años.

Es una lástima que Satoshi Kon no pudiera darle un final a este estupendo manga. Sin embargo, tanto este tomo como el que le sigue merecen por mucho figurar en nuestra estantería (como debería hacerlo cualquier cosa que nos haga pensar, soñar o aprender algo nuevo) y Planeta DeAgostini se ha esforzado en convencernos con una edición estupenda que hará las delicias de los seguidores de este autor y de los amantes de los buenos cómics en general.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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