Norman Reedus

Death Stranding: Primeras impresiones

No voy a mentir cuando digo que el juego que más ganas tenía de jugar desde que se anunció en el E3 de 2016 era Death Stranding, la nueva obra de Hideo Kojima. Entramos en pleno 2019 sin saber si llegaría este año o tendríamos que esperarnos a 2020 para ver que había logrado Kojima lejos de Konami después del desastre, a medias, que fue Metal Gear Solid V: The Phantom Pain y su salida, por la puerta de atrás, de la compañía. Pero los genios siempre vuelven y en ese E3 volvió con una frase: “I’m back”. Después de esas palabras mostró el primer teaser de Death Stranding que nos dejó a todos realmente locos. Después de aquello Kojima ha ido dosificando la información para ponernos los dientes largos con un juego que todavía no sabemos realmente bien de qué va o que puede ofrecer al 100% pero que en sus primeras horas de juego deja claro que Hideo Kojima no se ha asentado en su zona de confort y ha vuelto a revolucionar el videojuego a su manera: Haciendo un videojuego que hará historia.

 

Léa Seydoux

 

Y digo eso con solo unas quince horas de juego. Pero Hideo Kojima ha sido capaz de alejarse por completo de la fórmula que le hizo mundialmente famoso con Metal Gear Solid. Ha realizado un juego completamente distinto, tanto en mecánicas como en la historia que por ahora he podido descubrir, pero que a la vez tiene algún lugar común que lo hace característico de Kojima. Death Stranding es un juego que abraza la aventura, pero no la aventura como la conocemos llena de peligros, de acción, de monstruos impresionantes. No. Death Stranding abraza la aventura desde la perspectiva de llevar paquetes a diferentes lugares para reconectar un mundo que ha sido devastado por la presencia de unos seres sobrenaturales, y tu misión es hacer que el mundo vuelva a fluir, vuelva a ser aquel mundo que alguna vez fue. Y lo hace mediante el recorrer un mundo enorme, repleto de vegetación, de mar y que otorga al jugador de hacer lo que quiera con ese mundo. Durante estas cinco horas he estado más tiempo recogiendo materiales que hay tirados por el mundo que haciendo las misiones principales que se proponen, pues al final te dejas atrapar por la inmensidad del mundo que te rodea y solo quieres visitar todo.

 

Un mundo en el que la soledad es tu única compañera, sin contar que siempre estás con BB sujetado en el pecho. Pero creo que aquí es cuando Hideo Kojima da la razón a su juego. El juego no es más que los últimos años vividos por el genio nipón. Un genio que estuvo desaparecido después de su marcha de Konami. Un genio que no sabía muy bien qué camino tomar ni que “conexiones” tenía. Y donde la soledad ha sido su aliada. Y Death Stranding directamente nos está hablando de estos años. El camino que recorremos en el juego es el camino que ha estado atravesando Kojima en soledad, juntando esas conexiones entre sus amigos y conocidos para sacar adelante un juego. Por eso creo también que hay tanta gente involucrada, porque han sido los que han conseguido hacer sonreír a Kojima. Death Stranding es un juego de abrazar la soledad, pero que cuando consigues conectar con alguien eres el jugador más feliz. Al igual que cuando estás andando sin parar por el mundo y te encuentras las escaleras, los puentes o las cuerdas que otros jugadores han ido dejando. Al final toda esa ayuda hace que todos los que jugamos a Death Stranding no lo hagamos solos. Y eso, creo, que es lo más complicado de todo.

Norman Reedus

 

Y es que en estas primeras quince horas de juego solo puedo aventurar que la aventura no ha hecho más que comenzar. He recorrido el mismo camino muchas veces, pero siempre ha sido diferente, por otras rutas, utilizando otros objetos… el mundo nunca deja de cambiar, y el jugador con él. He sufrido pánico al verme rodeado de EV, de sentir la lluvia corroer los materiales que tenía que llevar, pero he sentido satisfacción de llegar a las zonas, de conseguir esos materiales para la gente. Aún es pronto para valorar el juego, pero por ahora solo puedo decir que estamos ante el videojuego más importante de la generación. Una generación a la que queda un año, pero que va a soltar todo lo que tiene de aquí en adelante y Death Stranding es uno llamado a ser importante.

Acerca de Christian Leal

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Desde niño me apasioné por el séptimo arte, por ello decidí licenciarme en Comunicación Audiovisual, pero después amplié mis miras también hacía la pequeña pantalla en la que devoro, bebo y me alimento de series y cine. Mi vida podría resumirse en un guión de Aaron Sorkin dirigido por David Fincher o Michael Haneke.

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