Frank and Drake

Frank and Drake: Sensibilidad en lo desconocido

Frank and Drake (publicado por Red Art Games) se presenta ante nosotros como una aventura narrativa con una estética muy interesante, personal y que entra directamente por los ojos. Pero su mayor acierto está en cómo convierte una premisa, a todas luces bastante sencilla, en una historia sobre la soledad y la necesidad de conectar con otros. Appnormals Team no ha querido apostar por lo fácil y construye una experiencia muy breve, cerca de cuatro horas de duración, en donde las emociones y los vínculos humanos mueven toda la obra definiendo a nuestros protagonistas. Su planteamiento no busca impresionar por tener mucha acción, mucho misterio o de dejar al espectador sin respiración. No. Frank and Drake se mueve en la sensibilidad y en cómo dos personas completamente distintas pueden conectar de una manera única y hacer que la vida sea algo más bonita.

 

Frank and Drake

 

Orielo City, la ciudad donde se desarrolla la historia, tiene buena parte de la culpa de la fuerza que trasmite el juego. Es una ciudad oscura y silenciosa, que trasmite muchas sensaciones en todo momento. Es este contexto, Frank and Drake pasan sus vidas. Frank se mueve de día, pero siempre está teniendo problemas de memoria y Drake, que se mueve de noche, tiene una extraña sensibilidad al sol. Nunca coinciden debido a estos diferentes problemas que arrastran, por lo que la única forma que tienen de comunicarse es gracias a la colocación de post-it en una nevera haciendo que, poco a poco, la confianza entre los dos protagonistas vaya creciendo. El juego alterna sus puntos de vista para mostrar cómo cada uno ve el mundo, cómo luchan contra sus propios problemas y cómo un misterio creciente en la ciudad termina empujándolos a colaborar. Más que una historia de suspense convencional, lo que emerge es un retrato de dos vidas rotas que encuentran apoyo mutuo de forma gradual y creíble.

 

 

Frank and Drake apuesta por una especie de rotoscopia para dar a sus personajes un movimiento diferente y particular, que encaja a la perfección con el tono pausado de la obra. A esto se suma una banda sonora de aire lo-fi y jazz que acompaña con discreción, sin convertirse en la protagonista, y que contribuye a sumergirnos mucho más en la experiencia de juego que se propone. En los puzles que propone el juego hay que indicar -antes de que se nos olvide- que es una aventura point & click, su dificultad no es muy elevada, pero sí que exige que estemos atentos a todo y que rebusquemos en cualquier pequeño rincón sin que el juego nos ayude a ello. Y es que, en lugar de guiarnos de manera constante, la aventura prefiere sugerir, haciendo que el jugador se implique algo más con la aventura y nos busque en todo momento que el juego ayude sin más.

 

Frank and Drake

 

Esa misma sutileza se mantiene hasta el final gracias a una estructura con decisiones que alteran el rumbo de la historia y abren la puerta a distintos desenlaces, lo que aporta re-jugabilidad sin traicionar en ningún momento la esencia del juego. Frank and Drake funciona especialmente bien cuando deja espacio para que el jugador complete los silencios, interprete los símbolos y saque sus propias conclusiones sobre aquello que el relato apenas insinúa. No todo resulta siempre igual de bueno y, en algunos momentos, su apuesta por la ambigüedad puede confundir al espectador, pero incluso en esos momentos demuestra que Appnormals Team ha conseguido un juego con una personalidad arrolladora. El resultado es una obra pequeña en duración, aunque notable en sensibilidad, que encuentra valor en los detalles y en unos protagonistas realmente capaces de hacernos sentir infinidad de cosas.

 

Con textos en castellano, Frank and Drake cuenta con una edición en formato físico para PlayStation 5 (consola en la que hemos analizado esta aventura) publicada por Meridiem.

Acerca de Christian Leal

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Desde niño me apasioné por el séptimo arte, por ello decidí licenciarme en Comunicación Audiovisual, pero después amplié mis miras también hacía la pequeña pantalla en la que devoro, bebo y me alimento de series y cine. Mi vida podría resumirse en un guión de Aaron Sorkin dirigido por David Fincher o Michael Haneke.

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