El Asombroso Spiderman

El Asombroso Spiderman #6 (#258): Ser un poco mejor que ayer

El Asombroso Spiderman«… cree que tienes la capacidad de ser un poco mejor hoy de lo que fuiste ayer«. Con esta frase Jonah J. Jameson prácticamente sentencia la conversación que mantiene con Norman Osborn a cuenta de qué significa ser Spiderman y porqué Peter hace lo que hace a pesar del altísimo coste que ha supuesto siempre para su vida personal. En esta fase de la actual etapa Joe Kelly y John Romita Jr. asumen un nuevo ciclo en la evolución de Osborn como aliado arácnido.

 

«El destino no puede negarse»

 

El otrora Duende verde hace lo que puede en ausencia de Peter sin dejar de cuestionarse en ningún momento si está haciendo lo correcto o si sus motivaciones son lícitas o actúa por puro egoísmo. Desde que los pecados de Osborn fueran purgados -en la ya lejana etapa de Nick Spencer– la buena disposición del personaje siempre había resultado un tanto artificial, su mágica redención no era creíble.

 

Quizás por eso Kelly carga al antiguo villano con todo el peso de sus decisiones pasadas. Este Osborn es creíble porque, consciente de su historia, toma una actitud crítica sobre sí mismo y entiende (y hasta comparte) los recelos que despierta entre la comunidad arácnida. Norman está asumiendo qué significa realmente la responsabilidad y la conversación con Jonah (otro que en su día fuera terrible enemigo del trepamuros) resalta las implicaciones (sobre todo en costes) de la responsabilidad de la araña. Uno de esos capítulos que apetece leer y releer.

 

El Asombroso Spiderman

 

Más convencional es el siguiente capítulo de la dupla Kelly-Romita Jr., que avanza en esta trama de caza al duende mientras Reilly parece que se despide (hasta la próxima vez) y -coincidimos con Julián Clemente– se atisba el nacimiento de un villano fúngico.

 

Entre medias de ambos capítulos nos encontramos con un nuevo episodio centrado en la trama espacial, esa en la que sí aparece Peter y en la que Pepe Larraz se lo está pasando en grande dibujando al trepamuros en el contexto más insospechado de toda su historia. A miles de millones de kilómetros, en algún punto de la galaxia (que no la nuestra) Peter sigue haciendo valer que su gran fortaleza no es la fuerza arácnida, la capacidad de trepar por las paredes o su brillante mente científica, ni siquiera los chistes malos, su gran fortaleza -como bien le recuerda Raelith bajo estas líneas- reside en su corazón.

 

El Asombroso Spiderman

 

La pareja Kelly-Larraz sigue subrayando en esta aventura que es Peter y no Spiderman quien marca la diferencia, además de resaltar su principal defecto -compartido con muchos compañeros de vigilantismo, que no es otro que un retorcido sentido del deber que les impide pedir ayuda o apoyarse en sus amigos y aliados. La autoflagelación viene de serie con la mayoría de las máscaras u obtención de súper poderes. Hay cosas que ni una vida en terapia son capaces de arreglar y esta es una de ellas.

 

Sea como fuere, el capítulo dedicado al espacio ahonda en el valor que le dan algunos de los miembros del equipo a Peter y da un aperitivo de la inevitable batalla que se avecina entre Hellgate y Spiderman. El primer asalto fue de derrota aplastante para el trepamuros, mientras que en este segundo las fuerzas se igualan un poco. Ayuda que la amenaza que supone Hellgate ya no tome por sorpresa a nuestro héroe y que tampoco deba tener un ojo puesto en la pelea y otro en salvar a posibles víctimas colaterales. El tercer ¿y definitivo? asalto promete muchas emociones.

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