El Asombroso Spiderman

El Asombroso Spiderman #2 (#254): Hellgate

El Asombroso SpidermanConcluido el excelso primer arco de la nueva etapa (que Panini Cómics publicó en un único tomo), El Asombroso Spiderman de Joe Kelly empieza a aportar sus primeras novísimas ideas con la creación de Hellgate, villano salido de los mundos de Baldur’s Gate (en su primera interacción con él, Peter no duda en hacer chanzas roleras) que –John Romita Jr. mediante- nos da espeluznantes vibras de Morlum.

 

«La miel es orina de abeja. Tarado»

 

Este personaje, del que poco podemos discernir en estos números, salvo que tiene una fijación homicida con el trepamuros, se presenta como un monstruo imparable a la altura del citado Morlum o del Juggernaut, quienes en sus primeras apariciones nos hicieron temer a todos por la vida de Peter. Quizá Morlum sea el ejemplo más evidente no solo por su importancia en la mitología arácnida (en torno a él se gestó el embrión de lo que acabaría siendo el Universo Spiderman), sino porque Romita Jr. fue el dibujante que dio forma al villano y quien con sus lápices expresó el sufrimiento extremo al que se vio sometido un sobrepasado Spiderman.

 

Si bien la pelea contra Hellgate no llega a esos extremos, la desigualdad entre ambos personajes es evidente, así como la forma en la que Romita nos acongoja con la paliza que recibe la araña. Si algo está demostrando esta nueva etapa, primero con Pepe Larraz y ahora con el veterano Romita Jr., es que el apartado visual es un pilar fundamental. Y ya no tanto por la espectacularidad y dinamismo de las viñetas y secuencias -que también-, sino por su importancia narrativa. Este arranque de etapa ilustra -nunca mejor dicho- a la perfección la máxima de que una imagen vale más que mil palabras.

 

El Asombroso Spiderman

 

Ahora bien, estaremos todos de acuerdo que, de primeras, Hellgate no es el perfil de enemigo que relacionaríamos con Spiderman. Es más, ese parecido que podemos sacarle a Ares, el dios griego de la guerra, nos invita a pensar más en rivalidades con Thor o Hércules. Puede que incluso en Las 8 muertes de Spiderman hubiera tenido un encaje por la naturaleza mágica de la saga. Aquí, sin embargo, todo son interrogantes. Bien por Kelly porque despierta nuestra curiosidad. Pero tras los tumultuosos últimos años del trepamuros en las viñetas, el crédito de los guionistas es relativamente corto y la jugada de escritor estadounidense es ciertamente arriesgada. Veremos si sale triunfante.

 

Por lo demás, destacan dos aspectos. El primero es el poco peso de los allegados a Peter (ya sabéis, Jonah, May, MJ…), aunque es entendible por la dinámica de la aventura, cuyo foco principal está en la pelea de Spidey contra el guerrero escapado de Dragones y Mazmorras. El segundo, relacionado en cierta forma con el plantel de secundarios, lo encontramos en los hilos que conectan esta con las últimas etapas de la cabecera. Osborn sigue siendo un leal aliado (por imposible que nos parezca) y Lápida no ha olvidado a quién acudir si necesita «utilizar» a nuestro héroe para sus propios fines. Es decir, no ha habido un cambio brusco de tercio, sino que la transición de etapa ha sido muy sutil. Es bueno para la coherencia de la actualidad de la serie, y es malo porque impide descartar los tropiezos habidos.

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