Atraído por algunos de los personajes participantes en este «Marvel Especial» de Panini Cómics dedicado a la Patrulla-X (ahí están En Sabah Nur o Emma Frost) me lancé de lleno a un teórico tomo único ajeno a la cotidianidad de la franquicia mutante en sus series regulares. Craso error. El cómic de Steve Foxe y Netho Diaz es una pieza imprescindible para lo que está por venir.
«Me ocuparé de que nuestro pueblo tenga un futuro«
Y es que no solo sienta sus bases en la etapa final de la ya por entonces moribunda Era de Krakoa, sino que el desenlace de esta aventura tendrá continuidad en Patrulla-X #16, sirviendo también de prólogo para La Era de Revelación, saga mutante que nos acompañará este 2026. Así, Heredero de Apocalipsis se erige como punto de unión entre la desaparecida Krakoa y el nuevo status mutante una vez superada la fase inicial de Desde las cenizas, de tal manera que si habéis estado desconectado de la franquicia en los últimos tiempos, quizá este cómic no sea la lectura idónea para reengancharse.
En este sentido, Heredero de Apocalipsis es el ejemplo perfecto de tomo que necesita un buen Spot On o artículo que contextualice y aporte información sobre los protagonistas y el conflicto en liza. Y es también ejemplo de tomo que no incluye estas herramientas que faciliten la inmersión del lector.
Estando claro, pues, que la puerta de entrada presenta más baches de los deseables si estáis al día de la actualidad mutante, lo que Foxe y Netho nos presentan se puede resumir en unos Juegos del Hambre en busca -como indica el título- del sucesor de Apocalipsis en su autoimpuesta mesiánica misión de llevar al homo superior a un futuro mejor. Contienda de Campeones, Secret Wars, X de Espadas… no son pocas las aventuras y eventos en los que las mentes marvelitas han puesto a pelear entre sí a diferentes personajes de la editorial por capricho o deseo de fuerzas externas.
La diferencia principal, al margen de que el destino del multiverso no está en juego, radica en que los contendientes se presentan por voluntad propia. Apocalpisis les plantea su propuesta y ellos libremente acceden a participar en un torneo dispuesto a dirimir quién recogerá su testigo en la Tierra ahora que él protege Arakko (para saber más, como os decía, toca retroceder al final de Krakoa). Así se explica la participación de personajes como la citada Reina Blanca, Éxodo, Forja o el siempre maquiavélico Siniestro, que aquí parece recuperar la caricaturización de su personalidad durante el transcurso de Infernales.
E igual que no hay un contexto en forma de artículo por parte de Panini, Foxe tampoco considera necesario instruir a su audiencia en introducciones o pormenores varios, arrancando su aventura casi en un in media res, dando -eso sí- pequeños descansos en forma de flashback que exponen cómo se apuntaron los diferentes contendientes a la fiesta de Apocalipsis. Las motivaciones o implicaciones sobre los personajes tienen poco valor para el guionista, que se centra exclusivamente en el juego propuesto por En Sabah Nur y en qué «virtudes» se fija el vetusto mutante para elegir a su sucesor.
Siendo francos, en cualquier otra circunstancia, Heredero de Apocalipsis no tendría mayor razón de ser. Es decir, habría bastado un pequeño arco en alguna de las series regulares para concretar la cuestión. O, incluso, en alguna subtrama de fondo. No sería la primera vez que vemos cómo un miembro de la Patrulla-X acaba convertido en heraldo o jinete de Apocalipsis. En esta ocasión Marvel le da el empaque de especial, evento o miniserie (como queráis decirlo) para generar mayor expectación sobre la saga que viene: La Era de Revelación.
Y en ese aspecto, hay que reconocerles a Foxe y Diaz que han sabido dar con la tecla, porque con la profundidad y contenido narrativo tan escaso con el que contaban, logran crear una aventura de lectura ágil y disfrutona, haciendo de Heredero de Apocalipsis uno de esos blockbusters que entran bien en cualquier momento.

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