El Gran Gaea-Tima

El Gran Gaea-Tima #3: Sueños y kaijûs

El Gran Gaea-TimaDespués de conocer la noticia de que El Gran Gaea-Tima contará con adaptación anime, nos metemos en la lectura del tercer volumen con más ganas todavía. Más aún cuando estamos ante un volumen que plantea interesantes cuestiones sobre la naturaleza de los kaijûs que se dejan ver en el pequeño pueblo costero de Sukuba. Unas cuestiones, todo hay que decirlo, que se mantienen en una críptica bruma que generan aún más interrogantes.

 

«Los kaijû… solo traen desgracias«

 

A nivel de creación y desarrollo de personajes, Kent da un respiro a Matsushima, quien parecía que ocuparía un rol cuasi protagónico junto a Morino. En su lugar, el mangaka apuesta por dar voz a otros miembros del reparto, como son los casos de Tagajô y de Yutaka. El primero es otro de los miembros de FUNE y con quien el autor quiere establecer lazos con nuestra protagonista. No tanto afectos o relacionales, sino de una conexión más íntima. Su relación no es la más fluida del mundo, pero a su manera saben que se entienden como nadie. Han compartido experiencias similares y no mantienen una dinámica utilitaria, como la que impele a Matsushima a no querer perder de vista a Morino. Esta es, quizás, la relación más adulta y profunda que Kent nos ha ofrecido hasta el momento, transitando por emociones y matices que otros personajes no le dejan espacio.

 

En este sentido trabaja, más o menos, la dinámica entre la protagonista y Yutaka, el pequeño vecino a quien hemos visto hasta ahora en un perfil más bajo, pero que aquí cobra gran relevancia. Primero porque Kent nos habla acerca de la experiencia de su familia con la primera y fatídica aparición de Gaea-Tima. Y segundo porque es a través del niño cómo nos ofrece estas nuevas pistas sobre los kaijû. A este respecto, sin embargo, el mangaka entra en un terreno pantanoso y que deberá pisar con sumo cuidado.

 

El Gran Gaea-Tima

 

¿Por qué? Porque abraza de lleno nociones más fantásticas y menos «científicas» basadas en aspectos emocionales y espirituales con las que resulta muy fácil caer en la tentación del deux ex machina y dejar que acontezcan los hechos porque sí. Desde el primer momento Kent ha dispuesto que la conexión entre Morino y Gaea-Tima tiene un cariz mágico que, de momento, se mantiene sin explicación y con la única justificación de la creencia. Bien, a través de Yutaka va un paso más allá estableciendo puentes entre la aparición y voluntad de los monstruos con los deseos y emociones de las personas.

 

¿Estamos más cerca de lo propuesto por Nacho Vigalondo de Colosal de lo que creíamos? Quién sabe. Pero el caso es que, aún generando gran interés sobre estos monstruos y su concepción, en el horizonte se otea el peligro de que todo acabe reducido al poder de la imaginación; algo sumamente decepcionante cuando el propio autor enfatiza una subtrama (la que implica al equipo de campo de FUNE) centrada en investigar a los kaijü desde la fisicidad y evidencia de la naturaleza.

 

Obviamente esto no son más que problemas hipotéticos, pero es conveniente apuntar las señales para saber prevenirlas a tiempo. De momento El Gran Gaea-Tima avanza con paso firme y nuestro entusiasmo con la serie sigue inalterable.

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