Norman Osborn

El Asombroso Spiderman #4 (#256): Las tres caras de Spiderman


El Asombroso SpidermanEn su nuevo cuaderno, Panini Cómics vuelve a traernos una triple ración de la serie protagonizada por la araña menos favorita del Doctor Octopus. El Asombroso Spiderman presenta una entrega con múltiples frentes abiertos y personajes que dejan caer sus redes en la colección. Joe Kelly regala a Ed McGuinness y Todd Nauck un montón de páginas para que jueguen con las arañas peleándose entre ellas, como bien vemos en la portada del número.

 

«La valentía es algo raro… especialmente en estos tiempos«

 

¿Y Pepe Larraz? El español, quién lo iba a decir, se apuntó a Spiderman y ha acabado diseñando una suerte de Guardianes de la Galaxia liderados por Peter Parker. Si se lo dicen antes de firmar seguro que no se lo habría creído (ni Pepe ni Peter). Y es que la propuesta de Kelly para esta nueva andadura como guionista de Spiderman se está caracterizando por llevar a los personajes a los lugares más insospechados, tanto literal (Peter en el espacio), como en la asunción de roles (ese Norman como Spidey sigue dejándonos ojipláticos).

 

Sobre el otrora villano, el tratamiento que se hace de él recuerda sobremanera al que Joshua Williamson propuso hace unos pocos años con Lex Luthor en Superman (en breve traeremos un post al respecto), convirtiéndole en un genuino aliado del hombre del mañana, aunque sin despejar del todo la sombra de sospecha. Con Osborn está aconteciendo más o menos lo mismo, aunque es verdad que esta situación lleva con nosotros algunos años, desde la etapa de Nick Specer.

 

Lo que no esperábamos fue que Kelly cruzara esa barrera de convertir a Osborn en un sustituto de Spiderman en su ausencia. Sigue chocando que el tipo que mató a Gwen comparta confidencias con Peter, pero desde el truco que se sacó Spencer de la manga su evolución ha sido más o menos orgánica. Y como venimos diciendo desde el principio, antes o después acabará revirtiendo a su perfil clásico. Por el momento nos seguimos dejando llevar.

 

De otra parte tenemos a otro sospechoso habitual que en la última década ha transitado los caminos villanescos asumiendo las más variadas máscaras. Hablamos de Ben Reilly, el eterno juguete roto que es incapaz de dejar atrás a Peter aún cuando ya no comparte ni sus recuerdos. El caso es que mientras Osborn se disfraza de Spiderman, Reilly hace lo propio como Peter Parker… con mismos resultados. Cumple su cometido en el terreno laboral, pero dejando marchitar las siempre delicadas relaciones sociales y familiares de nuestro héroe. Igual cuando Peter vuelva se encuentra con un ascenso, pero volviendo a ser un apestado social, tal como hiciera Zeb Wells en la etapa precedente.

 

Por suerte, si podemos llamarlo así, el futuro no será tan desastroso para el trepamuros, que está aprovechando su odisea en el espacio para hacerse nuevos amigos, Mapache Cohete entre ellos.

 

Lo de «una suerte de Guardianes de la Galaxia» es cualquier cosa menos una exageración. Junto a Mapache y otras almas perdidas, Peter conforma un grupo con el fin de impartir justicia por la galaxia ayudando a los más débiles… aunque eso implique enfrentarse a alguno de los miembros de la antigua Orden Negra de Thanos. En este escenario (en el que se hace alguna alusión esporádica a Imperial, pero sin que tenga mayor incidencia en la trama), Kelly cambia el tono y enfoque de la aventura, apostando por una space opera al más puro estilo Guardianes. Sí, insistimos en la comparación porque a falta de una serie de Quill, Gamora y compañía, El Asombroso Spiderman es -sorprendentemente- lo más parecido que tenemos.

 

Obviamente la situación no va a durar demasiado, presuponemos que lo justo para que Kelly desarrolle la trama de los enemigos mortales de Osborn (volvemos a las semejanzas con el Superman de Williamson en Amanecer de DC) y para que Spidey se sienta con confianza de verse de nuevo las caras con Hellgate, ese personaje de Dragones y Mazmorras que desapareció después de darle una paliza de muerte.

 

Así pues, de momento nos quedamos con tres perfiles de Spiderman tan inesperados como interesantes.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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