«Me gusta que me vean venir«
Nuevo capítulo en la dilatada etapa de Jed MacKay al frente de las aventuras y desventuras del Caballero Luna. Al antihéroe nocturno por excelencia de Marvel le ha pasado de todo desde que este autor se hizo con las riendas de su serie (y sus sucesivos cambios de título) hasta llegar a dar la vida por sus protegidos y amigos y volver de entre los muertos justo a tiempo para ayudar a contener la Caza Sangrienta que iniciaron los vampiros por toda la Tierra. Sin embargo, y pese a haber besado la lona ya unas cuantas veces, no había leído ningún cómic de MacKay que nos presentase la derrota tan simple y llanamente como este primer número de Caballero Luna – Puño de Khonshu. Y es que, pasase lo que pasase, han sido varias las constantes que han ayudado a Marc Spector a mantener la cordura a lo largo de estos años y el autor parece ahora decidido a desposeer al antihéroe de ellas.
La primera, la que más duele y la que da título a este primer volumen pasa por echar el cierre a la Misión de Medianoche por la expeditiva vía de acabar con la ¿vida? del edificio en el que ésta estaba alojada. Esto va a obligar a los protagonistas a mudarse a lugares mucho menos cómodos y a pasar de ser los héroes del barrio a unos prófugos acusados de distribuir droga y comportarse como una auténtica secta a ojos de los vecinos. Y ahí llega la segunda puñalada en el corazón de nuestro protagonista. Aislado y perseguido Spector va a preguntarse por primera vez en años si no estaría mejor solo, sin tener que proteger a sus amigos aliados de todas las amenazas que van a por él y que él mismo ha decidido cargar sobre sus espaldas llenas de cicatrices.
«Fui un idiota al pensar que podía tener gente«
Este segundo cambio, al que da pie el miedo a perderlo todo y a todos, es la raíz de la verdadera derrota de Marc. Durante todo lo que habíamos venido leyendo hasta ahora, nuestro protagonista se había sometido voluntariamente a terapia y, a partir de allí, había comenzado a introducir verdaderos cambios en su manera de ver la vida y en la forma en que se enfrenta a las cosas que le han debilitado desde el comienzo de sus aventaras para la Casa de las Ideas. Este retorno a los viejos vicios bien puede obedecer a un esfuerzo del propio autor por devolver al personaje a su estado original antes de cerrar su etapa (ya sabemos que en Marvel hay verdadero terror por hacer crecer a sus personajes), pero supone también un esfuerzo del mismo por explorar al Caballero Luna cuando éste está de verdad contra las cuerdas, con las consecuencias que todos nos olemos que tendrán sus decisiones sobre su vida y amigos.

Caballero Luna – Puño de Khonshu #1: Deja el Hogar
Con todo, el nivel de la colección sigue siendo absurdamente alto y el tomo se lee casi sin que nos demos cuenta de ello. A estas alturas el nombre del Caballero Luna está tan ligado al de este guionista que me va a costar horrores imaginármelo en manos de cualquier otro creativo de esta editorial. Han pasado cuatro años desde que reseñásemos en esta revista el primer número que publicó Panini de esta formidable etapa y en todo este tiempo Spector se ha convertido en un miembro más de nuestra loca familia de más allá de las viñetas.
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