Zom 100

Zom 100 #19: Fauna zombi

Zom 100Visto lo visto, parece difícil que el manga de Haro Aso y Kotaro Takata vaya a extenderse mucho más a partir de aquí. ¿Cuatro o cinco tomos más? Y estamos tirando a lo alto. Ir más allá solo significaría que los autores han traicionado a sus personajes en favor de alargar su historia. El viaje de Akira y compañía, una vez que la cura zombi está más cerca, parece encaminarse a sus últimos arcos argumentales.

 

«¡Estoy seguro de que siguen vivos!»

 

Y nos alegramos. Si algo se merecen Shizuka, Beatrix y demás es un final a la altura del emocionante viaje en el que les hemos acompañado. Pero bueno, todavía nos queda para eso, así que sigamos disfrutando de la aventura hasta entonces. Una aventura que les lleva nada menos que a constatar que cualquier animal puede convertirse en un zombi y que hasta los más pequeños pueden ser igual de peligrosos que un gran depredador.

 

Sí, ya habíamos vistos a nuestros protagonistas enfrentarse a animales zombificados, pero nunca en tanta cantidad. Un hecho que además de aumentar el grado de tensión y amenaza, tiene otro significado, que no es otro que la fragilidad de los ecosistemas animales ante una catástrofe como la del apocalipsis zombi. Ellos son siempre víctimas de nuestras acciones, sufren las consecuencias sin comerlo ni beberlo. En este sentido, la posición de Nora Miike (personaje que conocen en estas páginas) está más que justificada.

 

Zom 100

 

También es cierto que en su discurso no falta el resquemor hacia la sociedad. Y en este punto los autores cargan las tintas hacia el odio en redes sociales y a nuestro afán por opinar y criticarlo todo escudados en las pantallas. El anonimato nos da carta blanca para machacar a los demás. En lugar del desprecio y el odio Aso y Takata defienden la empatía y la solidaridad, rasgos definitorios de Akira y su grupo. El despreocupado personaje viaja cargado de entusiasmo y de valores. Hacen falta más personajes así que nos recuerden, aunque sea en la ficción, que debemos aspirar a ser mejores, porque además es la actitud más sencilla de llevar a cabo. Y por eso también estos personajes merecen que sus autores los respeten cuando encaren el final de su aventura.

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