Y es aquí donde cobra sentido la miniserie en la que Grant Morrison unió los destinos de Superman y de Authority. Y es aquí también donde se evidencia que se trata de un material que no resulta indispensable para afrontar la etapa supermanera de Phillip Kennedy Johnson, más bien al contrario, era un material de relleno.
«Dime lo que has venido a decir de verdad, Bruce«
Este cuarto volumen en el que Panini Cómics está recopilando las aventuras concebidas por Johnson para el hombre del mañana tiene el gran valor de contextualizar todo el material previo y darnos, a los lectores, las indicaciones para dar forma a lo que hasta hace nada parecía un puzle irresoluble. El primer tomo abraza de lleno el evento Estado Futuro y planteaba dos historias que abordaban -como no podía ser de otra forma- el futuro del personaje. Uno a corto-medio plazo y otro varios siglos adelante en el tiempo.
El segundo tomo, sin embargo, volvía a un presente marcado por los acontecimientos descritos por Brian Michael Bendis, el guionista precedente. En este, el protagonismo estaba compartido entre Clark y Jon, padre e hijo actuando juntos como Superman. Y para liar más las cosas, el tercer volumen recogía la miniserie de Morrison. Ni rastro de lo apuntado por Johnson anteriormente.
Este cuarto tomo, El ascenso de Mundo Guerra, une los puntos entre los dos futuros de Estado Futuro, el presente de Action Comics y la aventura de Morrison. ¿Cómo? Ya lo imaginábamos, pero en estas páginas se confirma que la imagen de Clark convertido en un John Carter o un Conan kriptoniano es la imagen a la que nos encaminamos. con Mongul y Mundo Guerra ya haciendo acto de presencia, solo queda saber cómo va a acabar Clark convertido en un gladiador.
El lejano futuro apuntado en el tomo inaugural de la colección y la presencia de Authority son cuestiones más bien complementarias, pero que -por suerte- también encuentran su respuesta. El primero alude al futuro de los El, vistos como héroes y promesa de esperanza para unos habitantes de Mundo Guerra que no tienen más que sueños para evadirse de su terrible realidad. ¿Cómo han llegado estos personajes a saber de relatos del futuro de la estirpe de Superman? Eso es algo que presuponemos que sabremos más pronto que tarde.
¿Y Authority? (Saltaos el resto del párrafo si queréis evitar spoilers) Es básicamente el grupo que reúne Clark para ayudarle en su viaje a Mundo Guerra toda vez que la Liga de la Justicia tiene asuntos igual de apremiantes que atender en casa. Su función es eminentemente utilitaria para la trama y no hay ninguna alusión a tener en cuenta respecto a su miniserie, por lo que la lectura de aquella es irrelevante, basta con saber que son héroes ajenos a la Liga (como tantos otros que hay en el cosmos deceíta) y que están disponibles (y dipuestos) para ayudar a Superman.
Así, El ascenso de Mundo Guerra sirve como primer gran capítulo de la saga que orquesta Phillip Kennedy Johnson, siendo los tres cómics anteriores un enorme prólogo en el que se iban presentando las piezas en juego. Aquí cada una toma su lugar en el tablero. Pero no solo eso, el guionista apuesta por hilar (aunque esto también de forma tangencial, sin relación directa con la trama en curso) con la Fuente y el Multiverso Oscuro de Scott Snyder; además plantea un argumento en dos frentes: el de Superman en Mundo Guerra y el de la Liga de la Justicia (asumimos que con Jon con bastante que decir) en una Tierra con los nervios a flor de piel a causa de un conflicto político que les pilla en medio.
Igual Johnson está ambicionando demasiado e igual el propio devenir de la historia le obliga a redirigir focos o ampliar aún más la mira. Sea como fuere, lo cierto es que ahora sí, con el tablero dispuesto sobre la mesa empezamos a entender los motivos que han llevado a tanta gente a hablar de esta etapa como una de las mejores del hombre de acero en tiempos presentes.

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