Surgeon Simulator 2

Surgeon Simulator 2: De vuelta a la mesa

Puedo aún recordar cómo fue mi primera vez. El sudor en las manos y en la frente, la lluvia que caía inclemente en el exterior, el olor a productos químicos y a miedo, la sangre, los espasmos… y los trescientos veinte kilos de cerda a la que estábamos ayudando a extirpar los óvulos para un experimento de la universidad.

 

Mis pinitos con la veterinaria terminaron mucho antes e comenzar, tras cuatro años infructuosos repletos de largas noches de estudio y aún más largos días de prácticas con animales (muertos y vivos) de todas las especies imaginables. Pero si algo me quedó de toda aquella época, aparte de cientos de anécdotas con las que acabar con el apetito de mis amigos y conocidos, fue aquella máxima citada por algún profesor que decía algo así como que la cirugía no dejaba de ser una versión muy especializada de la fontanería: tenías que arreglar una estructura tratando, a la vez, de lograr que nada quedara goteando.

 

Surgeon Simulator 2

Surgeon Simulator 2

 

Ahora, de la mano de los chicos de Bossa Studios, nos llega Surgeon Simulator 2 y vuelvo a revivir viejas sensaciones a la vez que compruebo hasta qué nivel tenía razón aquel pirado que nos daba clase. El mecanismo del juego es sencillo y parte directamente de lo que vimos (o sufrimos) en la entrega anterior, una mano manejada con el ratón de nuestro ordenador con la que (en combinación con una serie limitada de teclas para no volvernos locos) amputar, implantar, suturar y, en definitiva, provocar escabechinas en el sufrido Bob, el paciente que será la diana de todos nuestros desvaríos.

 

La evolución con respecto a la entrega de 2013 es patente. Pasamos de un primer plano de un cuerpo más o menos realista a una cámara algo más alejada (aunque aún en primera persona, claro) y una relativa libertad de movimientos por unos escenarios muy locos y de una estética más cartoon. En pocas palabras, Bossa ha sabido explotar lo que más gustó de la primera entrega, creando un nuevo juego que sabe reírse de sí mismo a la vez que provoca en el jugador sonrisas a través de un sentido del humor macabro y una historia de fondo… que habréis de descubrir.

 

Surgeon Simulator 2

Surgeon Simulator 2

 

La jugabilidad sigue siendo endiablada y la mayor parte de las veces sentiremos más pena por Bob que por nosotros mismos, pero eso es lo que nos encantaba de la primera entrega, así que nada que objetar. Además, el nuevo juego trae dos extras que os van a volver locos:

 

  • Multijugador: Coopera o dirige, en cualquiera de los dos casos Bob va agradecer lo de estar muy sedado… Y lo de ser un muñeco. Hasta cuatro jugadores sobre una misma mesa de operaciones aseguran un sincronizado trabajo en equipo… o una masacre digna del gore de serie Z que tanto gusta por esta redacción.
  • Creador de niveles: Sí, desde la arquitectura de las salas hasta el objetivo de vuestra intervención sobre el muñeco se pueden definir en un completo generador de niveles que está llamado a convertirse en uno de los principales atractivos de este juego por aquello de poder compartir con el resto de usuarios tus creaciones y poder jugar en infinitos niveles más allá de la historia que nos propone Bossa.

 

Surgeon Simulator 2

Surgeon Simulator 2

 

En definitiva. Tanto si jugasteis a la entrega de hace unos años como si nunca habíais oído hablar de este juego, Surgeon Simulator 2 asegura un buen puñado de horas de sudores fríos y carcajadas estridentes tras lograr hacer evolucionar y pulir al máximo aquella idea que cuajó en 48 horas para la Global Game Jam de 2013. Podéis encontrar el juego en la Epic Store por unos 21 euretes desde el pasado día 27 de agosto.

 

La manera perfecta de superar la vuelta al cole: rebanando (por error) cabezas.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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