Tchia

Tchia: Un hermoso (y monótono) viaje

Tchia, de Awaceb y Kepler Interactive, se presenta como un sandbox que nos invita a explorar un archipiélago inspirado en la cultura de Nueva Caledonia al tiempo que nos sumergimos en una aventura de corte fantástico que supone todo un viaje de iniciación para la joven protagonista.

 

Tchia

 

Se trata de una aventura para disfrutar de forma relajada, en la que prima más explorar e interactuar con los diferentes objetos y animales del entorno, que la historia. A nivel narrativo Tchia es una propuesta sencillita, sin excesivo interés. No busquéis un relato profundo o cargado de simbolismos o lecturas. Es más un homenaje a Nueva Caledonia (los cofundadores de Awaceb proceden de allí), que cualquier otra cosa y cuya trama principal puede completarse en unas tres o cuatro horas.

 

A este respecto, la mecánica del salto astral (sobre la que pivota buena parte de la jugabilidad) es muy divertida cuando la utilizamos con los animales que pueblan el archipiélago en el que se desarrolla la historia. Cangrejos, delfines, palomas, perros… Podemos entrar en ellos y disfrutar de toda la versatilidad que ofrecen. No cunde tanto, sin embargo, cuando nos metemos en objetos inanimados.

 

El juego tiene caídas esporádicas, así como pequeños bugs, que no entorpecen demasiado la experiencia. Se ve realmente bonito y apetece explorar para disfrutar de sus paisajes. Es en este aspecto, el diseño de arte, donde más destaca Tchia. Sin olvidar, por supuesto, su banda sonora, compuesta por músicas y sonidos autóctonos de Nueva Caledonia. Tchia es una propuesta que entra por los ojos y los oídos.

 

Tchia

 

Sí que entorpece la experiencia el confuso y poco útil mapa con el que contamos como principal herramienta de exploración. Sin un punto de referencia concreto para situar a la protagonista (sino que marca un área excesivamente generosa) y un limitado zoom para leerlo en detalle, es relativamente sencillo perderse y dar vueltas por su mundo abierto sin tener muy claro el rumbo a seguir. El uso de la brújula y los marcadores ayudan, pero sigue siendo poco intuitivo.

 

Hay también un montón de contenido secundario (en forma de minijuegos o retos) y muchos coleccionables. Demasiados. Los hay necesarios para subir nuestro nivel de resistencia o la barra del salto astral, pero otros muchos no aportan nada más allá de mejoras estética. Además de que buena parte de las misiones de historia se basan en hacer recados. Este aspecto, sin embargo, siempre es relativo, pues habrá una parte de jugadores que disfruten completando el juego haciéndose con las decenas y decenas de coleccionables que ofrece. Si sois de esos, Tchia os ofrece unas cuantas horas extra de diversión.

 

Tchia

 

Tchia es una experiencia que acapara todas las miradas gracias a su faceta artística. Tanto que es fácil imaginarse la propuesta convertida en una estupenda película de animación. Su propuesta jugable, por el contrario, presenta algunas limitaciones. El salto astral es una mecánica disfrutable y muy entretenida, pero su mundo abierto tiende a ser reiterativo y falto de verdaderos alicientes.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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