Ultimate X-Men

Ultimate X-Men #3: Un mundo por descubrir

Ultimate X-MenRJ Prous y yo no siempre estamos de acuerdo. No pocas veces estamos en posiciones antagónicas. Dice -no lo recuerdo, así que tengo que creerle- que cuando se publicó el primer tráiler de Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014) me aventuré a profetizar que sería un fracaso y él defendía que (como así fue) sería un éxito. En su día también defendí a capa y espada Terminator Salvation (McG, 2009), convenciéndole para que pasara por taquilla. Creo que sigue sin perdonármelo.

 

Con estos precedentes, cuando llega a nuestras manos una serie como Ultimate X-Men de Peach Momoko y ambos llegamos a la misma conclusión sin matices de ningún tipo, es señal inequívoca de que tenemos que jugar al Euromillones; en lugar de eso nos llamamos y nos tiramos horas debatiendo sobre la serie. Por eso seguimos perteneciendo a la clase obrera y estoy escribiendo esta reseña.

 

«Nunca se me ocurrió preguntar»

 

Repasando nuestros anteriores posts, me quedo con estas dos ideas: «Discurre con total libertad para contar su propia historia» y «Ultimate X-Men es todo lo que quieres de un cómic, pero nada de lo que esperas«. Y leído (y releído) el tercer volumen que publica Panini Cómics, no puedo sino refrendar dichas afirmaciones. La reinterpretación que hace Momoko de Kwannon en estas páginas es suficiente prueba de ello.

 

Ultimate X-Men

 

La autora partía del condicionante de adscribir su relato y personajes a la realidad japonesa, creando y adaptando personajes y situaciones en base a unos códigos y formas que nada tienen que ver con la Nueva York marvelita o la sensibilidad occidental. De ahí que Armadura fuera una opción obvia para ejercer un rol protagonista o que Tormenta de Mayo evocara a la legendaria Ororo Munroe. Pensando en el ejemplo de Hisako, la lógica marcaría que Mariposa Mental tuviera una traslación más o menos fiel a este nuevo Universo Ultimate. Y sin embargo a quien nos encontramos es a Kanon, una adolescente rebelde y experta en kendo.

 

Por otra parte hay cosas que no cambian, como los grupos y organizaciones secretas empeñadas en traficar con los poderes mutantes (ahí están la HCM o algunas de las versiones del programa Arma X) o la tragedia asociada a cierta línea sanguínea a la que pertenece el nombre de un tal Akihiro. Hay muchos detalles aquí y allá que conviven en una refrescante contradicción entre lo familiar y lo inesperado.

 

Y es en esta línea, en la que Momoko tiene la última palabra, en la que se enmarca un relato profundamente humano, con unas protagonistas (el reparto es mayoritariamente femenino) en lucha constante consigo mismas y con un entorno que se empecina en señalar y atacar lo diferente y en el que el miedo y la frustración o se combate o nos convierte en víctimas. En este aspecto es muy interesante -y determinante- que el reparto sea eminentemente adolescente, pues invita a unas caracterizaciones mucho más pasionales. En el instituto todo es una cuestión de vida o muerte, las emociones están a flor de piel y en demasiadas ocasiones nublan la reflexión. Los actos y el momento presente son lo que lo determinan todo. Adolescentes y mutantes que, sin margen para digerirlo, descubren al mismo tiempo unos poderes que no controlan y un mundo cruel y perverso que quiere controlarles. ¿Sobrevivirán a la experiencia?

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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