Carrie

Carrie (2013): Remake intrascendente

La conclusión que se saca del visionado de Carrie de Kimberly Peirce es sencilla, ¿para qué? La responsable de la estupenda Boys don’t cry (1999), que le valió su primer Oscar a Hilary Swank, y la interesante Stop-Loss (2008), no ha sabido aportar nada respecto a la versión de 1976 dirigida por Brian de Palma.

 

Esta revisión de la historia escrita por Stephen King en 1974 es una adaptación correcta, pero dista mucho de ser un título que se recuerde mucho tiempo tras su proyección. Principalmente porque Peirce y sus guionistas (Lawrence D. Cohen [autor también del libreto de la obra de De Palma] y Roberto Aguirre-Sacasa [responsable de la adaptación de Apocalipsis, también de King, al cómic]) no han conseguido distanciarse del referente. Carrie es un drama que nos deja tibios, sin carga emocional, no profundiza en temas sociales como el bullying (algo que siendo ya material de base habría sido lo más natural el mundo, conociendo las inquietudes de su directora y le habría aportado un matiz interesante), y es un film de terror sin terror. En un momento dado incluso, parece que van a explorar los poderes telekinéticos de Carrie, pero no terminan de tomar la decisión y dejan el tema a un lado. Lo que percibe el espectador conocedor de la historia es cierto miedo de los responsables del film a alejarse demasiado de las directrices marcadas por su original. Así, quien espere un ejercicio como el de Fede Álvarez en Posesión Infernal, o incluso el de Rob Zombie con Halloween (por citar dos remakes más o menos recientes de clásicos del género que intentan [con mayor o menor fortuna] aportar algo al original), se llevará una decepción. Salvo algunos matices (como que Carrie es consciente de sus poderes), estamos hablando básicamente de la misma película que ideó Brian de Palma.

 

Cloë Moretz y Julianne Moore en Carrie

 

Con un reparto bastante soso acompañándola, Chloë Moretz no encaja en el papel de la marginada Carrie. Por su apariencia física es difícil imaginársela sufriendo el acoso de sus compañeros de instituto. Tampoco ayuda que cuando llegamos al clímax y se desata su ira, mantenga la misma cara que al inicio del film. Los sentimientos de lástima y comprensión hacia su personaje están ahí, pero porque conocemos la historia, con Moretz no se llega a empatizar. Aunque esto se debe sobre todo a una mala decisión de casting. Justo lo contrario que con Julianne Moore. Con su interpretación la veterana actriz sube varios enteros el interés hacia la película, aunque solo sea por «disfrutar» de esta perversa madre cuya vida gira en torno a la penitencia y seguir la doctrina de dios desde un enfoque un tanto extremo y manipulador.

 

Aunque Carrie no sea un título a tener en cuenta por el público más cinéfilo que ya tenga el referente de 1976, es (como todos los remakes) una excelente oportunidad para que las generaciones más jóvenes a las que todo aquello anterior al 2001 no merece su valioso tiempo, conozcan una excelente historia que ha marcado a muchos durante años. Y quién sabe, quizás haya quien se anime a rescatar el clásico y descubra nuevos gustos fílmicos.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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