Super Mario Bros.: ¡Hasta Luego Cocodrilo!

En cuanto me he enterado de que nuestro bienamado jefe iba a tener el placer de conocer a Roland Joffé no he podido resistir la tentación de pedirle que le pregunte por probablemente su «mejor» película, pese a que el no fuera (o no quisiera) acreditado por ella.

Super Mario Bros.

Feliz 25 cumpleaños machote.

«Mario Brothers: No hay avería pequeña»

Hay videojuegos que piden a gritos una adaptación cinematográfica. Todos tenemos algunos en mente (Starcraft, a mi me encantaría) Sin embargo, hay otros que no. Es más, hay otros que piden a gritos no tenerla. Nadie quiere ver una adaptación al cine con personas reales de Sonic, Pac-man, el Pong… Y tampoco de Mario Bros.

No es eso lo que debieron pensar, allá por 1993, los señores Parker Bennett (guionista de Playboy), Terry Runte (que murió un año después… agh!) y Ed Solomon (guionista de Los Ángeles de Charlie en 2000) ya que entre los tres escribieron un guión que haría que Shigeru Miyamoto (creador de nuestro bigotudo amigo) se golpeara repetidamente la cabeza contra alguna pared (de hecho llegó a decir en su día que «habría sido más divertida si no hubieran forzado la temática del videojuego«).

«Yo soy Luigi Mario y él es Mario Mario»

Vayamos por partes y ocupémonos del reparto:

  • Mario: Interpretado por Bob Hoskins (Hook, ¿Quién Engañó a Roger Rabbit?…) es, para mí de los que mejor lo hacen en la película. Tiene soltura y, en general, cae bien. El problema es que deja a Mario como un cuarentón (impresión mía).

    Bob Hoskins

    En 2007, en una entrevista dijo lo siguiente: «¿Lo peor que he hecho en la vida? Super Mario Bros«.

  • Luigi: Está encarnado por John Leguizamo (Moulin Rouge, Gamer…) y es todo lo que no esperaba que fuera Luigi. Es el personaje guaperas e ingenuo que necesitan muchas películas para dar lugar a posibles romances. Si pusieran al final de la película cómo acabó cada personaje, de él pondrían: «Perdió todo su dinero en una estafa telefónica. Ahora vive bajo un puente«.

    John Leguizamo

    ¡Cuidado con Luigi, que es muy chungo!

  • Princesa Daisy: Sí, habéis leido bien. En lugar de la princesa Peach, usaron a un personaje secundario de la saga de videojuegos para la Game Boy Super Mario Land. La interpreta Samanta Mathis, a la que recordaremos como Maria Castle en The Punisher… o quizás no.
  • PRESIDENTE Koopa: ¿Presidente? ¡¿Qué habéis hecho con mi adorado Bowser?! El pobre Dennis Hopper (Speed, Apocalypse Now) es otro de los actores que se ha lamentado posteriormente de haber participado en esta película. Es tan malo y aburrido como se espera de un malvado de peli sin presupuesto ni ambiciones.

    Dennis Hooper

    Por lo menos tiene un look regio inigualable.

  • Lena: La mujer de Koopa es un personaje completamente prescindible. Pero me hace gracia que la tía de Harry Potter (Fiona Shaw) aparezca en esta película.

    Fiona Shaw

    Esta mujer no sale en una de las películas de Harry Potter porque exigió un dinero acorde a su prestigio… Hubo risas.

    «Genial. Un edificio con pie de atleta»

    Versión muy resumida del argumento: El meteorito que hace millones de años cayó sobre La Tierra no mató a los dinosaurios sino que los desplazó a una dimensión alternativa llena de hongos. Koopa quiere volver a fundir las dos dimensiones, pero para ello necesita un fragmento del meteorito que lleva la princesa Daisy al cuello (exiliada en nuestra dimensión y estudiante aplicada de Arqueología en Brooklyn).

    «Autorizado el uso de fuerza innecesaria»

    En fin. La película es un desfile de despropósitos que, en el fondo, terminan haciéndote bastante gracia. No es una película tan mala que resulte aburrida. Por el contrario, resulta bastante divertida para ver con colegas y comparar con el videojuego. Me hacen especial gracia los Goombas, que pasan de ser así:

    Super Mario Bros.

    ¡Qué gusto da pisarlos!

    A ser así:

    Goombas
    Te podría pisar a ti con su altura.

    Acerca de RJ Prous

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    En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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