Victoria Abril

Confirmado: Victoria Abril nos da vergüenza ajena

Es ley de vida. Ser famoso (o haberlo sido), tener cierta relevancia (o haberla tenido hace veinte años) y tener un micro cerca de la cara no van necesariamente de la mano de tener ciertas dosis de sentido común, capacidad de raciocinio o la más mísera pizca de empatía. De hecho, es sorprendente la cantidad de ‘viejas glorias’ que un buen día cuelgan su sombrero y se ponen un simpático cono de papel albal. O la cantidad de las mismas que empieza a regalar titulares tan bochornosos como llamativos para que nadie olvide que siguen vivas, que su teléfono es el mismo y que vale ya de hacerles el vacío.

 

Victoria Abril

La viva imagen de la cordura

 

No pondremos aquí enlace alguno al vídeo en el que esta… persona aprovecha los micrófonos y las cámaras para dilapidar su imagen pública. Sólo diremos que, tras asistir alucinados a tal salto al vacío, desde la redacción encargamos un estudio a la prestigiosa universidad de Ianis Vacuis y sí, se confirma: Victoria Abril nos da mucha vergüenza ajena, casi tanta como Miguel Bosé o como muchos otros que han decidido que tener que cambiar su estilo de vida en favor de cuidar a los demás y no a uno mismo durante una temporada equivalía al mayor de los atropellos desde que se inventaron los impuestos o se prohibió la caza de rinocerontes.

 

Porque, al menos para quien firma este artículo, hay tres opciones:

 

  • Una es que Victoria Abril de verdad se cree todas las mamarrachadas que ha dicho: En ese caso, y dado que ha otorgado más fiabilidad al doctor Hoʻokūkū de YouTube que a decenas de estudios científicos y a reuniones de camarilla con vete a saber quién que a ver lo que de verdad está sucediendo en la calle y en los hospitales, pues bueno, en ese caso esta tipa ha perdido la cabeza.
  • Otra es que se las crea porque le molesta no poder hacer vida normal, irse de guateques y disfrutar del momento: Si esto es así, mi más sentido aplauso a su falta de empatía. Mis más profundas reverencias ante la capacidad de este ser de luz para anteponer sus propios deseos a la salud y la seguridad de sus congéneres.

 

 

¿Y la última?

 

La última es que esta señora lleve ya muchos años lejos del foco, que haya visto como ahora no se deja de hablar del autor de discos como Papito (personalmente soy más fan de la versión que le dedicaron los Mojinos Escozíos) y que haya decidido que tener oportunidades para pisar tal o cual plató ‘televisivo’ vale considerablemente más que conservar una imagen de mujer cuerda y sensata ante la opinión pública.

 

Si es así, bienvenida al fango. Disfruta de tu estancia.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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